CAPITULO 35

777 Palabras
Amanecer en la universidad. El silencio del campus, aún envuelto en bruma matinal, contrastaba brutalmente con el caos de la noche anterior. Las luces aún estaban apagadas en casi todos los edificios, salvo una: el aula de arquitectura, donde dos figuras dormían entre mantas improvisadas, respiraciones acompasadas, y el eco de una tormenta que ya había pasado. Travis despertó primero. La espalda le dolía de estar recargado contra la pared, pero la visión frente a él compensaba todo. Hana, enredada en su sudadera, con las piernas sobre las suyas, dormía profundamente con el cabello desordenado y marcas de besos en el cuello. La camisa escolar arrugada, su falda olvidada en una esquina, y su braga... bueno, seguía donde Travis la había dejado, cuidadosamente guardada en el bolsillo interior de su chaqueta como si fuera un trofeo sagrado. —Mierda... esto sí fue el apocalipsis —susurró con una sonrisa de idiota enamorado. Ella se removió, abrió un ojo y lo miró. —¿Qué hora es? —Muy temprano para fingir que esto no pasó —bromeó, acariciando su mejilla. —¡TRAVIS! ¡HANA! —se escuchó un grito lejano. —¡¿Dónde mier... están?! —otro gritó desde las escaleras del edificio. Ambos se miraron aterrados. —¡Tus amigos! —dijo Hana. —¡Tus amigas! —respondió él, intentando abotonarse como pudo. Se levantaron como rayos. Hana se puso la falda al revés primero, luego bien; Travis no encontraba su calcetín izquierdo. El salón parecía zona de guerra: mochilas abiertas, una botella de agua volcada, y una silla tirada junto a la ventana que usaron como perchero improvisado. Justo cuando lograban aparentar algo de dignidad… —¡Ahí están! ¡Los encontramos! Julia, Diego y dos más los miraban desde la puerta abierta. Segundos de silencio. Y luego: —¡OHHHHHHHHH! —¡SABÍAMOS QUE SE HABÍAN ESCONDIDO PARA...! —¡¿Y ESE CUELLO, HANA?! Hana los miró con cara de asesina. Travis solo levantó las manos, como diciendo "culpable, pero sin arrepentimiento". —Nos refugiamos de la tormenta —dijo Hana con voz seca. —Ajá… y yo soy la Virgen María —soltó Julia con una carcajada. Diego le dio una palmada en la espalda a Travis. —No sé qué hiciste anoche, cabrón… pero vienes brillando. —Necesito una ducha. Fría —murmuró Travis mientras intentaba que nadie notara el bulto que sus pantalones traían como recuerdo matutino. Y así, con el rumor a punto de explotar como chispa en gasolina, el día apenas comenzaba. Ese lunes por la mañana, la Universidad Internacional amaneció con un clima despejado, café barato, y un rumor que corría más rápido que los de atletismo en día de prueba: "Hana Laurent y Travis Blake pasaron la noche juntos… EN EL CAMPUS." Primero fue un susurro en el edificio de comunicación. Después, en el grupo de w******p del salón de economía: "¿Es cierto que los vieron salir del aula de arquitectura esta mañana juntos y despeinados?" "Dicen que Travis tenía la camisa del revés y Hana no traía medias 😳" En el comedor, las miradas hablaban más que las bocas. —¿Viste lo que subieron al grupo anónimo? —le dijo una chica a otra, mostrando la captura de pantalla de una foto borrosa, donde claramente se veían dos siluetas durmiendo… y sí, se parecían MUCHO a Hana y Travis. —Eso es fake… ¿verdad? —¿Tú viste cómo Travis venía todo marcado de amor? ¡Hasta Diego le hizo burla en clase! —se carcajeó una alumna de arte. La clase de historia moderna se volvió una escena de telenovela. Hana entró con su clásica expresión de hielo, cabello recogido en una coleta alta, sudadera gris y jeans. Se sentó sin mirar a nadie… excepto que sabía que TODA la clase la miraba a ella. Travis entró tres minutos después. El aula entera contuvo la respiración. Él caminó como si nada, incluso saludó con su clásica sonrisa de “yo no rompo un plato, pero quemé la cocina entera”. Se sentó detrás de Hana, apoyó el mentón en su mano… y le murmuró: —¿Ya viste el grupo? Nos están shipeando. —No me hables —respondió ella, sin mirarlo. —Te gustó. —Cállate, Travis. —Lo que tú digas, amor de mi vida. La chica del asiento al lado los miró con los ojos más abiertos del universo. ¡LO ESCUCHÓ! Y así, como si nada, el escándalo oficial del semestre estaba declarado. Había memes. Había shippers. Había fanfics empezando a escribirse. Había drama. Y Travis… Estaba fascinado.
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