—Tienes una piel realmente preciosa —me dice con una voz ronca, tras acariciarme. Nos hemos quedado dentro de la habitación, cómodamente acostados, hablando de todo lo que estos años no hemos podido hacer y de la falta que nos hacemos. Tengo las ganas de decirle que por malos entendidos no tuve el valor de contarle que iba a ser padre… Tengo miedo de que me odie por mentirle tantos años o de que estoy esperando el momento indicado. —Deja de ser mentiroso, no puedes estar diciendo eso, luego me lo voy a creer. —No me importa mi amor —musita, empieza a besarme suavemente alrededor de la oreja, y en el cuello—, prometo que amaré a tu pequeño como si fuese mío—eso me deja helada, la curiosidad de saber de su vida, no lo conozco y es momento de saber todo de él. —Lewi… —susurro con nostalg

