*** —No quiero arruinar nuestro momento, pero tengo la necesidad de preguntarte dónde andabas —luego de un par de minutos de descanso lo primero que se me vino es preguntarle que es lo que estaba haciendo, no creo que sea por encontrar el mejor traje, no—, no te conviene que me mientas, nos vamos a casar y es una locura porque no me he divorciado. Tengo pensado tener una conversación larga con Emmanuel, me tiene que explicar que es lo que lo llevó a ser cómplice de su hermana, aunque me merezca el desprecio y todo de él, no veo justo que meta a mi hijo en nuestros problemas o que lo ponga en peligro. —Estás tocando fondo y no supliques cuando solo veas tinieblas —me sentencia para luego mandarme una mirada matadora. —No me cambies el tema —sobo mis muñecas luego de ser liberada, poco a

