*** Entrando al baño veo el Jacuzzi preparado y a mi esposo completamente desnudo, ese hombre es insaciable, tiene todo lo que mi deseo carnal pedía. Por un momento ignoro ese cuerpo varonil, candente y tentador, para adentrarme al jacuzzi antes que mi esposo me lo ordene, me agacho, ¡está tibia el agua! Me adentro y divertida por la sensación de felicidad me quedo un momento esperando que él reaccione, el agua me llega hasta la cintura. ¡Qué placer! Mi esposo no tarda en meterse y quedarse sentado detrás de mí, comienza a mojar mi espalda mientras que yo cierro mis ojos y disfruto de su mimo. Me enjabona el pelo, me da un masaje en la cabeza, ¡esto es único y placentero!, un hombre así no te lo encuentras en la esquina de tu casa, menos por las App de busca parejas desesperadas. Me doy

