*** En plena madrugada me dieron ganas de ir a tomar un vaso de leche, se dice que eso te llega a quitar el insomnio. Lo que no llegué a contar era la presencia de la niñera en la cocina, ella se sorprendió y con nerviosismo se disculpó prometiéndome que no volvería a entrar a la cocina a estas horas. La invito a sentar en la banqueta que está por la encimera de la cocina, y de paso que me acompañe a tomar un vaso de leche, no es nada malo que tenga un poco de compañía, de hablar un par de temas, ella debe estar confundida, aunque no le deba de dar una explicación siento que le debo de decir que el verdadero padre de mi hijo es Lewi y que por nada del mundo se atreva a aceptar cualquier orden que Emmanuel le diga. Por ahora él se mantiene vigilado, todo por la complicidad malévola que t

