Engendrar a futuros hechiceros
—Beta, reúne a jefes del ejército, a todos los ancianos urgente y especialmente a los jefes del departamento de armas; necesitamos protegernos de estos malditos vampiros.
No sé cómo lo supieron, pero debemos averiguar con nuestros brujos cómo se enteraron —la preocupación comienza a desesperar al Alfa; de los nervios camina por el despacho, mientras escucha a su beta.
—Sí, Alfa, ya me encargo de organizar la reunión y de averiguar cómo se filtró esa información —él toma el teléfono del despacho y comienza a organizar la reunión.
Mientras el Alfa, se sirve un whisky y se queda observando por la ventana, toma esa bebida que quema todo el coraje que sube por su garganta y la saborea en su boca como un aliciente que lo calma, perdido en sus pensamientos.
—¿En qué piensas observando nuestra aldea? —dice mientras se para junto a su Alfa y contempla hacia donde él mira.
—Sabes, beta, ¿cuánto hace que no teníamos una bendición tan grande como esta?
Hace unos años atrás, en una reunión nos planteamos que, al morir nuestros brujos hechiceros, no teníamos descendencias y eso es muy perjudicial para nuestra manada.
Y mira, hoy recibimos la grata sorpresa de que la vida nos regala una pequeña y poderosa hechicera.
Debemos apresurar el refuerzo y la protección de la manada, me muero de ganas de conocer a esta princesa.
—Yo también, mi alfa, quiero ya conocer a nuestra princesa; ella es nuestra esperanza, nuestra protectora y debemos protegerla —ambos se miran y sonríen satisfechos, se nota en sus ojos la felicidad, ignorando lo que les espera.
Se avecinan tiempos de enfrentamientos y guerras que ellos ignoran.
—Debo redactar la nota urgente y enviarla —él deja la copa que está bebiendo sobre el escritorio, toma la pluma y su hoja.
…A quien corresponda.
Anoche se rompió el pacto de paz entre ambos reinos.
En este aviso dejó claro que no permitiré otro atropello como el de anoche, donde invadieron, violando nuestro acuerdo. Dejó en claro que no permitiré otro suceso como el ocurrido y si no quieren que tengamos una guerra, no se acerquen a mi manada o serán asesinados antes de ingresar.
El Alfa de la manada Luna de sangre.
Envía al mensajero con esta nota ante la puerta del reino de los vampiros.
—Si Alfa ya lo envió —el beta sale del despacho y camina apresurado, buscando en el sector de los mensajeros —Toma, lleva esta nota a la puerta del Reino de los vampiros, la entregas y no esperes respuesta; te vuelves a la manada.
—Sí beta, ya salimos para entregarla —el grupo que entrega los mensajes se suben a sus caballos y van rumbo al reino vecino, al llegar entregan el sobre.
Esa misma tarde llegan frente a la puerta del reino y los paran los guardias vampiros.
—¡Alto ahí! —gritan al observar que se acercan.
—Venimos a entregar una nota para su rey —el mensaje entrega el sobre y nota una sonrisa burlona en los guardias.
—Buuuuuu —dice mientras toma el sobre y se acerca de golpe y hace que este se sobresalte y todos los vampiros se burlan de ellos.
El mensajero gira la cabeza en señal de negación por la absurda acción de ellos; se está por subir a su cabello y se frena.
—¡Lobo! No vas a esperar respuesta, que nos tienen miedo, que huyen tan rápido —se comienzan a burlar de ellos.
—No es necesario esperar la respuesta —se sube al caballo y se vuelven a la manada, dejando atrás a los guardias.
Al llegar al camino de entrada de la manada, los guardias corren a ver cómo están.
—¿Cómo les fue, con esos idiotas? ¿están bien? —se acercan a revisar que no estén heridos.
—Estamos bien, pero sí son unos idiotas. Pasan y ya los espera el jefe del ejército.
—¿Pudieron entregar la nota? ¿Cómo les fue con esos monstruos?
—Sí, jefe, ya entregamos la nota, son unos idiotas, solo se burlaron de nosotros, no pasó nada más.
Solo nos preguntaron porque no esperábamos respuesta como siempre y le respondí porque no necesitamos respuesta y nos volvimos sin mirar atrás.
En el reino vampiro están todos reunidos para organizar otra estrategia para llegar hasta la bebé y poder secuestrarla, cuando entra un guardia con la nota.
—Jefe, los lobos trajeron esto y no quisieron esperar respuesta.
—Eso no es bueno, ya se la entregó al rey, gracias, vuelve a tu puesto —el guardia se retira y vuelve a la puerta de entrada al reino.
Mientras en el salón de juntas están todos reunidos, el consejo de ancianos, el ejército y el rey, entre el jefe del ejército.
—Mi rey, nos llegó esta nota de la manada —y le entrega la nota; el rey la toma y abre el sobre.
—Bueno, nos llegó una advertencia y comienza a leer la nota en voz alta para que todos lo puedan oír.
…A quien corresponda.
Anoche se rompió el pacto de paz entre ambos reinos. En este aviso dejó claro que no permitiré otro atropello como anoche, donde invadieron, violando nuestro acuerdo.
Dejó en claro que no permitiré otro suceso como el de anoche y si no quieren que tengamos una guerra, no se acerquen a mi manada o serán asesinados antes de ingresar.
El Alfa de la manada Luna de sangre.
Bueno, debemos frenar el secuestro de la pequeña; qué pena, ya la quería tener en mis brazos. ¿Qué sucede que nosotros no podemos engendrar un hechicero como ellos, ya nuestros brujos están viejos?
Debemos fertilizar a las jovencitas con sus espermas.
Bueno, como debemos frenar el secuestro, organicemos la búsqueda de jovencitas que estén dispuestas a engendrar a nuestros futuros hechiceros, organicemos cómo hacerlo.
Un anciano levanta su mano —Yo propongo una buena recompensa por cada nacimiento y la ayuda de por vida para su manutención —todos comienzan a murmurar entre ellos.
—Me parece razonable, podríamos votarlo —propone el rey y todos afirmaron que sí.