Mientras nuestros labios están cerca del otro mi mano va directo a posarse en la rodilla de la morena, hasta llegar con mucha sutileza hasta el muslo. Ella se tensa un poco, ya que no esperaba que la tocara y menos hacer algo dentro del auto. Llevo mis dos dedos hacia su v****a, esbozo una enorme sonrisa al sentir que ella no lleva bragas, ya que hace horas atrás se las había robado. —Es tentador hacerlo aquí —jade, pierde la cordura al sentir mis caricias. Le meto la punta del dedo y oigo un leve gemido, le advierto que se tranquilice al ver cómo su cuerpo se estremece. ¡Me encanta ordenarle, desafiarla y provocarla! Poco a poco voy metiendo y sacando el dedo, una y otra vez, y estoy cada vez más excitado. Ella entrelaza sus dedos en mi cabello, lo estruja con fuerza al sentir mi dedo

