*** Minutos después de estar dentro del tocador decido salir, aunque para mi desgracia Harol no se encuentra en la oficina, pensé que me estaba ignorando, pero parece que no, ya que el condenado se ha ido, pero no sé dónde. No deseo esperar, ya que luego puedo quedar como la cenicienta, mejor salgo y pregunto por él y si no está, sencillo, me voy a mi oficina. —Señorita Ava, el Lic. Me ha ordenado que puede hacer su trabajo sin él, ya que su padre le ha llamado. Ahora que es lo que está sucediendo, bueno, ni modo. —Gracias, me voy a mi oficina, cualquier cosa me puede marcar a mi teléfono —mientras mis ojos voltean a ver casi a todo mi entorno le voy diciendo a la secretaria de Harol—. Adiós, tal vez su jefe no demore o sino me tocara hacer lo de siempre. Hacer los trabajos sola. —A

