Después de unos segundos Harol capta que no tengo la mínima intención de quedarse sentada, ya que he empezado en caminar de un lado para otro. Me dice que el único lugar donde me puedo esconder es debajo del escritorio. El desgraciado se está burlando de mí, na-ah, no me importa, a como sea tendré que esconderme ahí. Mientras él piensa que yo lo tome a broma, yo lo tomo como mi único escondite porque el tocador que tiene su oficina no tiene puerta. Corro hacia su escritorio, hago a un lado la silla y con mucho cuidado me voy arrodillando hasta quedar sentada. Escucho las risas estúpidas de Harol, no me detengo porque escucho los pasos del maldito y estoy segura de que irá a abrir la puerta. Gateo un par de metros hasta estar dentro del escritorio o como se dice, debajo de él. —Que es lo

