Capítulo 4

898 Palabras
—Basta, señor, usted y yo ya no tenemos nada de que hablar —alza la voz—, me largo, pero antes quiero que sepa que me vale tres hectáreas de mierda quien es—me quedo con la boca abierta de la boca sucia que tiene—. Ah, ah, ah… No le permito que me reprende o decir como debo ser, ya que uno tiene un lado oscuro y usted hoy ha sacado un cinco por ciento, puesto que, si estaría al cien, le juro que no estaría para contarlo, y… No diga que es una amenaza, porque la verdad no soy de las personas que piden permiso para hacer lo que se le dé la regalada gana. Hembra que se respeta. —Pero… —Adiós, don… —esas fueron sus últimas palabras para luego salir de la oficina hecha una furia. Oh, santo Dios. ¿Quién es esa mujer? Suelto el aire que tenía contenido tras pasar mi mano por todo mi rostro. Estoy anonadado porque mis intenciones desde un inicio eran otras, pero la verdad no contaba con el rumbo que se fue el tema. No es que la necesite, pero ella serviría para estar cuando me toque ir de viaje… Ahora ya me estoy arrepintiendo. Saco del bolsillo de mi pantalón mi iPhone y para quitarme esto amargo llamaré a mi amigo Raúl que trabaja como vicepresidente de la empresa. Claro que mi amigo pudo tomar el control de todo este desastre, pero mi padre ya quiere que me encargue de todo. Raúl contesta al tercer repique, antes que pregunte a qué se debe la llamada le preguntó dónde está. Mi susto es que me dice que está en su casa y que lo estoy desvelando. Hmm… ¿Por qué Ava viene a trabajar y él no? De una vez le digo que tiene que venir a la empresa porque he despedido a la morena, ¡corrección! Ella se fue. Le digo que la morena se fue y que el motivo de mi llamada es que el vicepresidente tiene que estar con el presidente. Parece que el hombre tiene un cerebro del que todas sus neuronas murieron porque tardó en reaccionar, para luego escuchar sus preguntas insistentes o gritarme por lo estúpido que fui al dejarla ir  Buuufff… Desde cuándo tengo que pedir permiso para hacer algo o para obtener lo que es mío. Es mejor mi imagen que la de ella. Ava. Ahora si mi vida se ha ido al caño y a comer estiércol o debería de subir el video hot para poder vivir de hoy en adelante y ser de una vez una actriz porno para ganar de las dos maneras que mi punto de vista ve; sexo y dinero, dos complementos del que podría vivir para toda mi vida. Cállate, pareces una vil perra que quiere sexo tras sexo. Salgo de la empresa hecha una fiera ardida, furiosa y de un bajón del que no me quiero levantar o ninguna frase de aliento me ayudara y todo por el hombre rico que apareció ante mí. El maldito está rico y ardiente, pero por ello no dejaré que me pisotee y que de una vez me valore como una mierda que es reemplazable. Todo esto me lo esperaba, pero jamás pensé que fuese tan pronto. Juro por mi vida que esto se lo sumaré al maldito infeliz, ahora le llamaré a mi abogado y le diré que ya no quiero el dinero por daños y perjuicios, ahora quiero que el maldito quede entre las rejas. Lo dejaré sin dinero, sin trabajo y sin libertad. Mis piernas tambalean, y cada vez que me exijo ser fuerte, más me debilito. —¡¡¡Ava!!! —al poner un pie fuera de la empresa mis oídos le mandan la señal a mi cerebro que mi amiga Tara es la que está gritando como una loca.  Obligada me detengo porque no quiero que grite a los cinco vientos que no me tengo que ir porque tengo trabajo o porque me folle al guapo sexi ardiente que quedo en mi oficina.  Aaahhh… Ya no debo de pensar en hombres, lo mejor para mi paz mental es irme a internar a un convento de monjas. —Voy a hacer unas diligencias —le señalo la dirección del estacionamiento. —No y no te permito que me mientas —me sentencia tras su mano apoderarse de mi brazo—, sé que ese hombre es el hijo del dueño y dudo que vino a decirte solo “buenos días”—susurra por lo bajo evitando que alguien la escuche.  ¡Cómo es posible que ella lo conozca y yo no! —Está bien, tú ganas… ¡Me largo! —de un jalón me libero de ella—… Viene a tomar lo que es suyo y la verdad que no soy nadie para oponerme o sí, ¡me opongo a ser su chacha porque sabes que no soy de las que se humilla y de las sumisas pendejas que se transforman en unas lamebotas! —Espera… Esto debe ser un malentendido o mejor dicho me voy contigo —dice tras correr hacia dentro. Ash… Eso significa que tengo que esperar porque la loca de mi amiga es capaz de llamar a mi hermano. 
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