—Ustedes insisten mucho, pero de una vez les digo que todo esto tiene su consecuencia.
Ay, morena… ¡Que voy a hacer contigo!
Todos nos acercamos a la morena y ella como la loca que es, se suelta a cantar y a decir a grito partido que el mundo es suyo, pero que una culebra se le cruzó en su camino envidiando todo lo que ella tiene.
Creo que la persona que ella dice es el hombre que le desgració la vida, pero no toda la culpa es de ese hombre, ya que uno debe ser responsable con la persona que tiene intimidad. No es que diga que sea una santa y menos que pida su hoja de vida, lo único es que tiene que tener cuidado, ya que ese tipo de persona no piensan ni tres veces para destruirla.
Hace unas horas atrás vi a una mujer valiente que es capaz de enfrontar cualquier problema que se le presente, pero ahora veo a una mujer débil que se oculta bajo el mundo del alcohol.
—Raúl, tenemos que irnos porque no creo soportar más tiempo estar en este sitio de mala muerte —me acerco a mi amigo.
No es que me las dé del muy, muy, pero la verdad es que no me gusta el ambiente de este lugar.
—Llévate a Ava en mi auto y nosotros los dos nos quedaremos a pagar la cuenta —dice la rubia señalando a Raúl.
Ambos se ponen de acuerdo y los hijos de su mamá no me toman en cuenta y menos se dignan en consultar si quiero o no quiero hacer lo que ya tienen planeado. Pongo mis ojos en blanco tras decidir caminar hacia esa morena borracha.
Sin que ella o todos los peleles que estén aquí se den cuenta me abalanzo hacia la morena, de un movimiento a otro la cargo como un costal de papa. Todo fue fácil porque la morena está borracha, y no tiene control de su cuerpo.
Antes de caminar hacia fuera de esta escoria de bar espero que mi amigo me entregue las llaves de su auto.
—¿Qué haces estúpido? —grita y yo esbozo una sonrisa porque ahora ella está en mi poder—… ¡Suéltame! ¡Auxilio!—sus gritos aumentan y las ganas de arrancarme la camisa, más—… Puta mierda, no entiende que me están secuestrando y ustedes malditos no pueden hacer algo para salvarme de una violación.
Ja, ja, ja… Es una mujer dramática y me está hastiando porque se está comportando como una chiquilla y no la mujer que es. Es posible que la morena vea muchas novelas. ¿Quién desearía robársela?
—Silencio, ya es tiempo que madures —bramo tras soltarle una palmada en su trasero—, no me hagas enojar porque no te conviene morena, ahora es mejor que te tranquilice porque no tengo la paciencia de soportar a una borracha y menos a una niña chillona—suelto de golpe y ella se queda en absoluto silencio.
Ahora aprovecharé que ella se ha quedado en silencio para subirla con mucha facilidad al auto. Gracias al cielo que los otros pelados no le prestaron atención a esta loca.
Saliendo de ese bar de mala muerte logro llegar al auto de Raúl, no espero a ese par porque me dijeron que irían a casa de la loca con el propósito de hablar con el hermano mientras que yo no sé dónde puta me llevaré a esta mujer.
Le doy clic a la llave y después de dos pi… pi… puedo abrirla. Para poder asegurarme que está loca no haga ninguna estupidez la subiré en los asientos delanteros.
Abro la puerta y con mucha rapidez la dejo sobre el asiento. Sin mentir o exagerar siento como si estoy cargando una pluma.
Le ordeno que se coloque el cinturón y ella niega con la cabeza tras tener su mirada penetrante sobre la mía. Ah, para no perder nuevamente mi paciencia le digo que obedezca o sino llamaré al hermano, ya que ese hombre está loco por verla, pero…, no creo que alguien importante desearía ver a una borracha.
Mis palabras funcionan, ya que ella empieza a ver de un lado a otro, sus ojos se abren de golpe y poco a poco tener una inmensa desesperación, creo que se le ha esfumado los efectos del alcohol.
—¡No puede ser! —lleva ambas manos hacia su cabellera—… Él no me puede ver así, no permitas que me vea así, por favor… por favor… por favor—suplica desesperada.
Me divierte ver esta faceta de la morena porque eso me dice que está en mis manos.
—Cálmate mujer, te ayudaré, pero recuerda que me deberás una… —ella asiente y yo decido retroceder tras cerrar la puerta.
Rodeo el auto, ah, suelto el aire pesado que tengo en mi interior, ahora tengo que encargarme de que está mujer sé dé un buen baño de agua helada.
Es obvio que a casa de mis padres no la puedo llevar, solo tengo un lugar y es mi apartamento de soltero. No es que afirme que soy comprometido o apartado, lo digo porque es mi lugar para estar lejos de las presiones de mi padre.
No es malo estar un tiempo a solas.