Es que no me importa lo que esa mujer quiera y menos tengo intenciones de que quiera regresar, ya que ese es su problema.
Resoplo del enfado al ver que he perdido en esta discusión, ya que lo que me toca es ir por esa loca, pero que ni crea que me quedaré con los brazos cruzados. Juro que esto me lo pagará con trabajo y el único trabajo es que sea mi sombra… Es decir, “mi secretaria”.
Renegando me pongo de pie y sigo los pasos de Raúl, ¡esto se me está saliendo de las manos!
Saliendo de la oficina puedo ver como el personal vuelve su mirada hacia su ordenador, dado que antes su mirada estaba clavada en la puerta de la oficina de la morena.
—Que pase lindo día Lic. —las lamebotas empiezan a saludar a Raúl.
Ah, solo espero el lunes para que sepan quien soy yo, no es que sea un ogro, pero es que ahora me ha quedado claro quiénes son estas mujeres en realidad. ¡No respetaron a su presidente!
—Son unas lamebotas, ¡no lo soporto! —susurro entre dientes.
—Ya te acostumbrarás y verás de lo que Ava está acostumbrada a controlar y al mismo tiempo soportar —suelta de golpe sin importar que alguien lo escuche.
—No soy Ava, y no me subestimes Raúl.
—Bueno, como quieras —dice con desdén—, ahora nuestra misión es encontrarla y, lo haremos en mi auto porque yo soy el que lleva el mando de esta misión—recalca con mucha seguridad en su voz—, esto se le llama seguridad, ya que tú me puedes dejar en la nada, "hombre precavido vale por dos".
***
A una hora llegamos al lugar del que no pensaba pisar, ya que no es de mi gusto. La morena se ha instalado en un bar de mala muerte y el toque final de todo es que son las doce del mediodía. ¡Las doce!, esa mujer que tendrá en su cerebro.
Shhh… Harol, no lo digas.
¿Pero qué bar está abierto a esta hora del día?
Hace unos minutos nos llegó un mensaje de la chica que acompaña a la morena, sí, la morena no fue tan tonta y tuvo que arrastrar a la chica que en esta mañana conocí. Eso es lo que me dijo Raúl, ya que él la describió y pues la única que le siguió la corriente a esa loca, es la chica que tiene el mismo cerebro que la morena. Hmmm…
El mensaje decía que la morena está hasta las nubes y que necesita ayuda porque ella no la puede controlar.
Entrando al bar de mala muerte mis ojos van directo a la mujer que me ha traído aquí en contra de mi voluntad. La muy hija de su madre está con una botella en su mano derecha y con la izquierda está apoyada en la rocola de música… ¿Rocola?
Sin querer se me sale una risa al ver que está ahí apoyada de la rocola porque está perdida, hasta no tiene poder de su propio equilibrio. Mientras la amiga le ruega de que se tienen que ir, la morena se suelta a cantar, ignorando lo que la amiga le susurra al oído.
Raúl y yo decidimos acercarnos y mientras avanzamos puedo observar que los cinco peleles que están aparte de esas dos mujeres, no dejan de verlas y desearlas con la mirada.
Insisto, este sitio es de mala muerte.
—Si el hermano se diera cuenta… —guarda silencio antes de terminar la frase al ver que la rubia se acerca a nosotros.
—Gracias, gracias por venir —dice entre lágrimas—, ella está sufriendo y se ha perdido en alcohol, pero lo peor es que el hermano va directo a su apartamento y tu Raúl sabes que su hermano no la puede ver en ese estado porque…
¿Por qué? Necesito saber por qué.
—Oh, no me digan que su hermano le pega —exclamo con sarcasmo—, es una adulta y puede hacer lo que quiera, hmmm… bueno, no caer tan bajo—hago una mueca de asco.
—¿Disculpa? —abre los ojos la rubia.
—Discúlpalo Tara, pero es que mi amigo no sabe nada de la vida de Ava —dice mi amigo todo apenado.
—Está bien, mi idea es que tu amigo se la lleve, mientras tú y yo vamos a hablar con el hermano —en ese momento mi corazón empezó a latir como loco—, lo siento si sueno atrevida, pero es que es la única forma en la que le puedo decir a su hermano que ella está bien.
No… No… No…
Me rehúso a aceptar semejante estupidez.
—No veo la necesidad de que me involucren, ya que tú te puedes ir sola y Raúl que te lleve a la loc… —no termino la palabra al sentir un pellizco de parte de Raúl.
—Harol se llevará a Ava y tú y yo nos iremos a ver al hermano —asiente el maldito traidor.
La rubia asiente y yo volteo mis ojos, me he puesto de mal humor y todo por esa loca mujer. Apenas la estoy conociendo y ya me está metiendo en problemas. Lo peor de todo esto es que solo me he presentado a mi empresa porque mi padre quiere que me encargue de todo, pero jamás supuse que los empleados estuviesen locos.
No sé cuál es la historia del hermano con la morena, ya que si me entero seria como meterme más en su vida... y eso es lo que no quiero. ¡No relacionarme personalmente con un empleado!