Prohibida 2

2034 Palabras
Intento abrir los ojos, pero la luz blanca del lugar me impide hacerlo, aun mis parpados están pesados, levanto mis brazos, pero me duelen, todo me duele, comienzo a reconocer los sonidos a mi alrededor, los escucho a diario cuando voy a trabajar, unos segundos después comienzo a ver con un poco más de lo que hay a mi alrededor. Percibo a una enfermera mirando una tabla en el que seguro esta mi historia. Logro reconocerla después de un momento. —Sara —mi voz suena ronca y débil, ella levanta su rostro, se altera un poco y camina para acercarse a mí. —Doctora Taylor —me regala una pequeña sonrisa —, Llamare al doctor Davis, no se mueva por favor —asiento despacio y veo en dirección a la ventana, entonces recuerdo la vida que crece en mi vientre, toco mi abdomen con mi dolorida mano e intento levantarme. —Mia, no te muevas —Carl, uno de mis compañeros de trabajo me toma de los hombros y hace me acueste nuevamente. —Mi hijo Carl —digo con una opresión en el pecho, el me mira y después baja su rostro, haciéndome entender que no me dirá nada bueno, logra que me impaciente. —Habla de una vez por todas Carl —siento que me ahogo, el aire no quiere entrar a mis pulmones, comienzo a sentir ansiedad. Después de un largo silencio, el me observa. —No sobrevivió —Niega con la cabeza y evade mi mirada. —tenías muy poco tiempo, lo lamento. Lloro en silencio y dejo las lágrimas caer por mis mejillas, me duele el alma, perdí una parte de mí, la razón que tenía para continuar, dejaría en libertad a Jacob y me iría muy lejos con él o ella, ahora me siento perdida, siento odio por aquel imbécil que creí que era bueno, recuerdo su mirada fría al verme en el suelo, cierro los ojos con fuerza. —respecto a tu estado general estas bien, estoy pendiente al resultado de las radiografías, tienes algunos hematomas debido a los golpes, podrás estar perfectamente en poco tiempo según la revisión inicial, te trajo el mayordomo de tu casa, pidió verte en cuanto despiertes —Carl termina de hablar, niego con la cabeza. —Esa no es mi casa Carl —limpio las lágrimas de mi rostro. —Dile que pase —les pido a los presentes, un rato después entra Walter, con su rostro preocupado, él siempre fue bueno conmigo, es un hombre mayor y es agradable con todos. —Señora, ¿Cómo se encuentra?—pregunta ansioso, me quedo en silencio y giro mi rostro para ver a la ventana. —Estoy bien, Walter no se preocupe —Respondo sin verlo. —Estaré aquí para llevarla a casa, el señor me pidió traerla después del accidente, su teléfono se destruyó, pero logre recuperar esto —me muestra lo que parece una pequeña memora y la pone en mi mano, la observo un momento y la apretó en mi mano. —La señora Kelly se apresuró a tomar todo lo demás —Kelly la amante de mi esposo, solo puedo sentir la ira arder por mi piel, ella y el son los culpables de que haya perdido a mi bebe. —No quiero que te quedes Walter uno de mis compañeros me llevara a casa, ve, seguro el señor te necesita —insto su partida y miento, no volveré a esa casa, no quiero volver a ver a Jacob en lo que me queda de vida. —señora…—quiere rebatir, pero levanto mi mano para impedir que las palabras salgan de su boca. —Sabes lo que sucede en esa casa Walter, volveré, iré por mis cosas y hablare con tu jefe, después me marchare para dejarlo ser feliz con su amada —afirmo con dureza, el baja la mirada avergonzado, estoy segura que el conoce los pormenores de esa relación, pero él le debe fidelidad a su jefe no a mí. —Ve Walter —sé que él está aquí por culpa, lo más seguro es que Jacob este con su amante y no le importe el estado en el que me encuentro. Walter asiente y sale de la habitación, toco el botón para llamar a Sara. —Doctora, ¿sucede algo? —pregunta al entrar, sucede todo, me duele el alma y el cuerpo, pero ahora necesito hacer una llamada y mi teléfono esta hecho pedazos. —Sara necesito hacer una llamada y mi teléfono… lo he perdido. Acto seguido me entrega su teléfono—tómese el tiempo que sea necesario, llámeme cuando me necesite —, asiento, ella me regala una leve sonrisa y sale de la habitación. Marco el número que hace mucho tiempo no usaba y afortunadamente no olvide, espero a que me respondan. —¿Alo? —Blair —hablo y ella se queda en silencio. —¿Mia? —pregunta con voz de sorpresa. —Sí — susurro y suspiro. —Mia, ¿estás bien? —siento la preocupación en su voz, ella y Blake son hermanas y eran mis mejores amigas desde el colegio, me aleje de ellas cuando me case, después de eso Blake se fue del país y perdimos contacto, en este momento solo puedo contar con ellas, necesito un cambio de ropa mientras este mejor para ir a comprar lo necesario, me quedare en un hotel esta noche, mis padres están de viaje y sé que me dirán te lo dije, por eso pienso que quizá lo mejor es que estén lejos. —No realmente, sufrí un accidente y…—nosotras jamás nos escondimos nada y no comenzare ahora, más aún cuando volvemos a hablar después de mucho tiempo. —Iré de inmediato, ¿estás en el Memorial? —cuestiona y la escucho moverse, ella conoce mi lugar de trabajo desde hace años. —Si, no quiero molestarte solo necesito un cambio de ropa y pensaba que. —No a lo que vayas a decir, ya estoy saliendo para allá, te veo en un rato —cuelga la llamada y yo me quedo mirando la pantalla perdida en mis pensamientos. —Tuviste suerte —entra Carl con unas radiografías. —No tienes fracturas, necesitare que vuelvas en los próximos días para controlar tu estado —su mirada sigue en los documentos. —Gracias Carl —. Al rato siento que me vuelvo a quedar dormida. Escucho voces que me despiertan, una Blair inquieta le pregunta a Carl acerca de mi estado, él le responde e intenta tranquilizarla. Abro mis ojos y observo a mi amiga. —Blair —ella se gira para verme y camina a paso rápido. —Mia —toma mi mano y la estrecha con la de ella, me revisa de pies a cabeza. —Qué bueno que estas bien, dime ¿Cómo terminaste aquí? —veo a Carl, el asiente y sale de la habitación. Le cuento lo que sucedió esta mañana y veo pasar una expresión de ira por su rostro. —Ese cretino, todos sabíamos que no te convenia, que no era bueno para ti, demonios Mia tu fuiste la única que no supo verlo, es que mira te dejo tirada en este hospital, estoy segura que ni si quiera se dignó a venir. —No, y Lo sé, lo sé, ahora lo sé, Blair, lo que más me duele de todo esto es que perdí a mi bebe, y la persona que menos quiero ver en este mundo es a él, lo mejor es que no hay venido. Blair me abraza y besa mi cabeza. ++++++++++ Después de pasar un tiempo con Blair y hablando de todo lo que ha pasado en estos años, entra Carl nuevamente a la habitación. —Ya puedes irte Mia, he firmado tu alta en este instante —me levanto con la ayuda de Blair y veo que ha caído la noche. —Gracias Carl, por estar tan pendiente de mí. —Es mi trabajo Mia, te dejo mi tarjeta si necesitas algo puedes llamarme. Le agradezco nuevamente y Blair me ayuda a tomar un baño, cuando estoy lista salimos del hospital. —Te llevare a mi casa, ahí podre cuidarte —Blair me da una rápida mirada mientras habla. —No Blair, pensaba ir a un hotel. —¿Qué clase de amiga crees que soy? Jamás te dejaría, aun sabiendo que me necesitas — expresa con enojo. —Gracias, lamento haberme alejado de ustedes. —No pienses en eso ahora linda, solo piensa en recuperarte, el doctor te dio dos semanas para que estés en casa y eso es lo más importante ahora que te recuperes y le pidas el divorcio a ese infeliz —espeta molesta. Asiento mientras veo a través de la ventana del auto. Llegamos a la casa de Blair está un poco cambiada, yo vivía muy cerca de aquí cuando era niña, estar aquí me trae recuerdos, entramos y ella me lleva a una habitación para que descanse, enciendo la tv pero no la veo, en mi mente se repiten los recuerdos de lo que sucedió este día, me permito sentirme vulnerable y siento que me falta algo, una parte de mí, y sé que no es Jacob, su frialdad y la forma como me miro mientras descubría su engaño me hizo ver quien es realmente, un hombre frio y calculador. —Te traje esto —veo que trae una bandeja con comida, me acomodo en la cama e ingiero un poco del caldo de pollo. —Gracias Blair —digo y ella niega con la cabeza a la vez que me abraza, se va un momento después de darme una mirada reconfortante. voy al baño lavo mis dientes y me preparo para dormir. Dos semanas después… Ya me siento un poco mejor, de los golpes físicos, no se notan casi los morados pero el dolor en el corazón sigue igual, mañana volveré a trabajar y eso me da ánimos, Blair me ha cuidado bien todo este tiempo, sin duda es una gran amiga, Blake también está pendiente de mí, llama todos los días, se volvió loca cuando le conté lo sucedido con Jacob, de quien no he sabido nada desde aquel día, no esperaba que lo hiciera, pero su gran indiferencia aumenta el golpe de realidad de su engaño y afirma sus palabras. NO TE AMO. Ayudo a preparar la cena a Blair y dejo listo mi uniforme para mañana entrar al turno a primera hora. Cada noche el recuerdo del día que perdí a mi hijo me atormenta y me cuesta dormir, después de mucho esfuerzo lo logro. El sonido de la alarma indicando que son las cinco de la mañana me despierta, voy al baño tomo una ducha y me preparo para ir al hospital, evidentemente nada de esto se ha hecho público, todo continua como si siguiéramos teniendo el matrimonio perfecto. Salgo en el auto de Blair, me recuerdo que debo comprar uno para mí. Llego al hospital y entro, pero me siento extrañada al ver todas las miradas en mí, camino hasta mi consultorio y dejo mi cartera, me pongo la bata blanca que tiene mi nombre, y comienzo a revisar las cirugías que debo realizar hoy, escucho tocar la puerta. —Adelante —digo con la vista en los papeles con la información de los pacientes. —Buen día doctora Taylor, el doctor Harris la espera en su oficina — una de las enfermeras me entrega el mensaje. Le agradezco y me pongo de pie para ir a la oficina del director del hospital, tomo el ascensor y siento los cuchicheos del personal que trabaja aquí. ¿Qué les pasa? Al llegar a la puerta de la oficina del doctor Harris toco despacio. —Pase doctora Taylor —le escucho decir, entro y el me muestra la silla frente a él. —Buenos días —saludo y el asiente con la cabeza. —No me iré con rodeos doctora —su semblante serio comienza a preocuparme, el siempre ha sido cordial conmigo. —Tenemos un reporte que después de un mal procedimiento hecho por usted, uno de nuestros pacientes murió.
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