Josefine seguía mirando a Scott con una mezcla de miedo y algo desconocido, un sentimiento nuevo que no podía descifrar, porque jamás lo había sentido antes. Sin darse cuenta, terminó contra la pared, escapando de lo que no podía evitar… la mirada de su esposo. Una oscura, llena de un deseo que casi no podía controlar. Scott se sentía demasiado atraído por ella y sabía que le había prometido que no la forzaría, pero tenerla así, frente a él con aquel vestido que solo quería arrancarle, era demasiado para conseguir controlarse. —Scott… —intentó decirle ella, pero él solo se lanzó sobre su cuerpo y la besó. Las manos del hombre buscaron la cremallera del vestido y la bajó lentamente, Josefine le respondía el beso, pero porque no sabía qué hacer, no porque en realidad supiera lo que estaba

