Dos días después de la salida de Iván a Kiev, Michael y Olga llegaron de Nóvgorod. Marta y yo los recibimos en la puerta, tan ansiosas estábamos de verlos y abrazarlos. Vladimir estaba más discreto, aunque se vio en él, que también echaba mucho de menos a su hermano. Ellos, como nosotros, estábamos alegres de vernos de nuevo. Olga me abrazo y me hizo preguntas sobre cómo hui de Gleb. - No tienes ni idea de la tormenta que se ha levantado. Ni siquiera supusimos que era obra de Gleb, - dijo Olga, - Iván, casi pierde la cabeza. Ha estado por todo el condado buscándote, pensaba que tu habías ido a tu país. Y luego salió por Zachario a Polosk. - ¿Cómo está Simón, está bien? - Es cierto que está vivo, pero ahora en Polosk también hay una república, como en Nóvgorod. - dijo Michael, - el mundo

