Después del almuerzo, el Príncipe Vladimir y Iván se encerraron en la pequeña sala. Sabía que estaban hablando sobre Gleb. Era comprensible. Él es su hermano por parte del padre, quien era ni más ni menos que el Gran Príncipe de Kiev, a quien nosotros escribimos la petición. Marta y yo estábamos en la cocina limpiando frutos del bosque para los pasteles para la cena. - Perdóname, Anastasia, pero no sé con quién vas a casarte. ¿Con el Svyatoslav o con el Zachario? - Nunca me planteaba casarse con el gobernador. Zachario y yo inventamos nuestro compromiso para calmar enfermo interés de Gleb. - dije, - yo amo a Svyatoslav de primera vista. Pero hasta el último momento no sabía si él podría casarse conmigo. - Ahora sé por qué él te estaba mirando de ese modo todo el almuerzo, - se río. Y

