¿Mil quinientos dólares al mes, dijiste? ¿Y no hay forma de financiarlo? ¿Tengo que pagarlo yo misma? El corazón de Jen dio un vuelco cuando repitió la cifra al teléfono. El desanimó matizó su voz. Simplemente no tenía esa cantidad de dinero. En realidad, ella no tenía dinero; Luke y Cody la mantenían por completo. Pero no podía pedirles tanto. No cuando ya estaban pagando el doble por el cuidado de Bobby. Simplemente no había forma de que pudiera esperar que desembolsaran aún más dinero por su hermano. Bobby era su gemelo, su responsabilidad, no la de ellos. Su corazón se hundió aún más cuando escuchó a la enfermera, al otro lado del teléfono, explicar el estado de deterioro de Bobby con más detalle, como si escuchar de nuevo cuánto necesitaba el chico este nuevo medicamento hiciera que

