Capítulo Ocho-4

817 Palabras

Durante las siguientes semanas, las visitas de Bobby a los establos se hicieron más breves y esporádicas, hasta que finalmente sus cuidadores en Renwick Park decidieron que lo mejor para Bobby era que no abandonara la casa; sus convulsiones eran demasiado frecuentes. Pero mientras la salud de Bobby empeoraba, Sam estaba cada día más en forma y más fuerte. Incluso el veterinario se había quedado asombrado por su progreso, afirmando que la devoción de Jen por el caballo había valido la pena. Las horas que había pasado ejercitando su pata y su mechón, trabajando los músculos y tendones, dándole la mejor oportunidad de curarse, valieron la pena mientras observaba al caballo castrado galopar alrededor del perímetro de su prado, con la cola en alto, con ningún signo de cojera en absoluto. Si la

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