Capitulo 6

1961 Palabras
A veces tenemos que llorar para liberarnos de sentimientos negativos y del estrés que tanto nos agobia, necesitamos llorar por que nos alivia el alma. —¿Qué tienes? ¿Te hicieron algo? —pregunto preocupada Ana. Ella guardo silencio, sintiendo como lentamente se desvanecía, aquella chica con grandes sueños, inquebrantable, sufría por dentro, por la situación que estaba pasando. —Dime si te hizo algo, por que te juro que lo matare ahora mismo —dijo su amiga. Diana lloraba aun mas en brazos de su amiga, en ella podía encontrar un refugio. No tenia mas familia, ni amigos en ese país, solo contaba con su novio y amiga. —No me hicieron nada, ser acusada de robo injustamente es algo que no se lo deseo a nadie —susurro con voz entre cortada. —Tranquila, veras que después que revisen las cámaras de seguridad todo se resolverá —comunico Anita aun abrazada de su amiga. Por un momento Diana quiso contarle la verdad y librarse de ese peso. Deseaba decirle que sufría de acoso s****l laborar por parte de su jefe; que le coqueteaba sin ningún pudor y sin mencionar las veces que le mando mensajes a su celular con contenido obsceno. Cerro los ojos con fuerza, ni siquiera quería recordar lo que acababa de pasar en la oficina. —Diana ¿estas bien? —quiso saber de nuevo, preocupada al ver el estado de su amiga. La morena tenia la mirada perdida, no hablaba. Ana llevo a su amiga a la cocina la sentó en una silla y luego fue a prepararle un té. Todos sus compañeros de la cocina eran buenos con ellas, había días en que le daban comida para llevar, pues sabían que eran inmigrante, que tenían dos trabajo, que hacían todo eso para ayudar a su familia. Anita le entrego el té a su amiga, le explico que tenia que seguir con su trabajo, pero que luego vendría a ver como seguía. —Vete tranquila Anita, que yo la cuidare —dijo unos de los chefs, mientras picaba unas verdura, era el mas anciano de todos. Ana asintió Después de media hora Diana se dispuso a trabajar. Ambas estaban en el salón atendiendo a los comensales cuando vieron que en la TV salía Thomás recibiendo un premio, para el mejor empresario mas joven de la ciudad, luego agrego: —Para ti pequeña hermosa, un abrazo a la distancia, nos vemos el sábado. Con esas palabras Anita supo que se refería a ella. —Wau amiga, clase declaración de amor —dijo su amiga sonriendo por primera vez después del incidente. Ana solo se encogió de hombros. Terminando su hora laboral, ambas amigas se retiraron a su departamento. Cansada Anita se dio una ducha y luego reviso que les habían empacado sus amigos chefs. Ambas comieron y mientras estaba sentada en el pequeño comedor reviso su teléfono, tenia varias llamadas perdida de Melissa y un mensaje. De: Melissa Para: Anita ¡Hola hermana! Espero estés bien, te escribo por que no contestas mi llamadas y Supuse que estabas trabajando. El motivo es para informarte que a mamá se le hará una tomografía el día lunes. Mama no quiere que te preocupes y mucho menos que te alteres, después que el doctor me de los resultado yo me comunico contigo. Te queremos mucho. Lagrimas rodaban por las mejillas de la castaña, después de leer el contenido del mensaje. —¿Qué tienes Anita? —pregunto preocupada. Anita solo le mostro el mensaje. —Tranquila, veras que todo saldrá bien, tu mama es una guerrera —expreso su amiga entregándole el teléfono. Las dos se dieron un abrazo fuerte, animándose la una a la otra. Anita como siempre atendía a las mesas con amabilidad, de repente vio entrar a Thomás, vestía unos jean n***o y una remera blanca manga larga, nunca lo había visto vestido de esa forma; se veía guapísimo. La castaña no aparto la vista por unos segundo de el, cuando Thomás era guiado a su mesa paso por el lado de Anita. —Te gusta lo que vez —susurro sonriendo de medio lado. Anita se ruborizo y negó con la cabeza. La chica se retiro a la cocina y después de unos minutos llego a tomar la orden de Thomás. —Buenas noches —Saludo. —¡Hola pequeña hermosa! —respondió al saludo. —Aquí tienes la carta. El hizo un ademan con la mano de que no necesitaba el menú. —Tráeme el plato de día y una copa de vino —pidió sonriendo. —Enseguida te lo traigo —comunico la chica dándose la vuelta para retirarse. —Espera —dijo el rubio tomándola de la mano—, te esperare a la salida para llevarte a tu casa y no acepto un no por respuesta. Ana arqueo una ceja y luego se retiro sin dar respuesta. Cuando Ana iba saliendo del restaurante vio al otro lado de la calle a Thomás, apoyado a su auto con las manos en los bolsillos. Sus ojos quedaron fijos durante unos cuantos, luego Ana se acerco a donde estaba el rubio. —Nos vamos —dijo dándose la vuelta para abrirle la puerta de copiloto. —Gracias —susurro entrando al auto. Anita se impresiono al ver el interior del auto, sillas de cuero, muy moderno; todo un auto de lujo. —¿Qué tal la noche? —pregunto Thomás encendiendo el auto. —Tranquila, ¿Y tu como has estado? —quiso saber ella. —Ahora mejor —respondió el rubio sonriendo pícaramente. Ella se removió incomoda sobre su asiento. —¿preparada para la cita de mañana? —pregunto deteniéndose en un semáforo en rojo y girando su cuerpo para mirar a la chica que tenia al lado. Ana asintió ruborizada. El suspiro ¿Cómo podía ser tan hermosa? Sus ojos lo traían loco y esos labios que deseaba tanto volver a probar. Mientras el auto estaba detenido, Sofía desde su automóvil observo a la pareja que charlaban. —No sabes cuantas ganas tenia de verte —dijo viendo como volvía a cambiar el semáforo a verde y el auto arrancaba. Sus mejillas se tornaron rojas. Por otro lado Sofía siguió el auto de Thomás para ver a donde se dirigía con esa chica. —¿Cómo te fue en tu viaje de negocio? —quiso saber Ana. —perfectamente bien —respondió. Ana recordó que no le había dado su dirección e inmediatamente se la dio. Cuando llegaron Thomás estaciono el auto. Thomas no aguanto mas se giro hacia donde ella, la tomo por el cuello y la beso con desesperación aferrándose a ella, mordió suavemente sus labios. —Thomás —Jadeo ella con los ojos cerrados. Thomás no paro en cambio profundizo mas el beso, sus respiraciones eran aceleradas, ambos estaban disfrutando de aquel beso, pero luego se separaron por falta de aire. Thomás tomo ambas mejillas de la chica con sus manos y pego su frente con la de ella. —Me encantas Anita —mascullo con voz grave. Ella suspiro, sentía como miles de mariposas revoloteaban en su estomago. —Me tengo que ir —susurro la joven. —Debes estar cansada, lo siento —dijo el rubio saliendo de auto para ir abrirle la puerta. —La verdad es que si, nos vemos mañana —comunico saliendo del auto. —Buenas noches. —Buenas noches —respondió Anita donde la vuelta para entrar al edificio. A una distancia prudente Sofía observaba lo que hacia la pareja, había visto aquel beso apasionado que se dieron, lo cual hizo que estallara en celos y rabia, mas cuando Thomás le abrió la puerta cosa que nunca le hizo a ella. Tenia que averiguar a toda costa quien era esa mujer. Se dispuso hacer un par de llamadas y luego se retiro hacia la casa de Regina. Cuando Anita entro al departamento cerro la puerta y se apoyo a ella pensando en lo que había pasado, con esta habían sido ya dos veces que se besaban, cerro los ojos y por inercia llevo sus dedos a sus labios recordando el beso. —¿pasa algo? —pregunto Diana desde el sillón donde estaba sentada a oscuras. Ana se llevo la mano al pecho del susto. —¿Qué haces ahí? —quiso saber Anita encendiendo la luz. —No tenia sueño, así que vine a ver mi serie favorita —contesto su amiga— ¿Por qué esa cara? —Hoy me beso por segunda vez Thomas —soltó Anita agitada. Diana formo una O con la boca. —Por lo visto te encanto —murmuro Diana—, Dime que tal besa ese papacito —pregunto Diana levantando las cejas de arriba hacia abajo. Inmediatamente Anita se ruborizo y se marcho a su habitación sin responderle, puesto que le daba vergüenza contarle lo que sentía cada vez lo tenia cerca y lo besaba. —¿No me contaras nada?— pregunto indignada. —Buenas noches —dijo Anita cerrando la puerta de su cuarto. —Esta bien, ya vendrás a mi pidiéndome consejo —grito Diana con fingido enojo. Era sábado y ambas amigas habían pedido permiso Anita para arreglarse y asistir a la cena con Thomás y Diana para ayudarla arreglarse ya que según ella era su primer cita y tenia que ir bella. Anita se decidió por un vestido rojo hermoso, provocativo y seductor influenciada por su amiga. Se maquillo y luego se miro en el espejo quedando satisfecha con el resultado. Sonó el teléfono y vio que era un mensaje de Thomás. —Estoy afuera. Anita tomo su bolso, su celular y salió no sin antes despedirse de su amiga. Cuando llego afuera donde estaba Thomás entre abrió la boca maravillada al ver aquel apuesto hombre. —Estas muy hermosa pequeña —halago Thomás quien no le quitaba la vista de encima. —Gracias —dijo Anita dándole una sonrisa atenuada. —Nos vamos —comunico abriéndole la puerta del auto. Anita solo asintió, luego se metió al auto. El lugar donde iban quedaba a las afuera de la ciudad, unos treinta minutos. Cuando llegaron Anita quedo sorprendida, la casa era hermosa y grande, tenia jardín con enormes arboles. —vamos —señalo Thomás desde la puerta que llevaba hacia el jardín, ya que ahí era donde iban a cenar. Anita abrió los ojos de par en par al ver el lugar, una mesa con velas, sobre esta habían diferentes platillos de comida y una botella de vino. Farolas colgaban de aquel lugar donde una luna llena alumbraba el hermoso lugar. En el césped estaba formado un gran corazón hecho con pétalos de rosas rojas, aquello era esplendido. —siéntate —dijo Thomás jalándole la silla. Ella asintió y se sentó. —No te gusto la comida —pregunto al ver que casi no había probado la comida. —Si, se ve delicioso, pero no soy tan fans de este tipo de comida gourmet —explico apenada—, me gusta mas la casera. —Entonces la próxima ves te llevare a un lugar donde comida casera deliciosa —dijo el chico. —No la próxima vez, yo seré la que te invite a cenar, yo misma preparare la comida —anuncio con una sonrisa. El solo sonrió, Anita se levanto y camino unos cuantos pasos para observar la luna llena. Thomás que se había estado aguantando las ganas de besarla se acerco a su espalda, hundiendo la nariz en su cuello, dejándole besos húmedos. Anita cerro los ojos y sintió como sus entrañas se calentaban, continuo con su exploración mordiendo el lóbulo de su oreja y aspirando el olor a flores que emanaba de ella.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR