*** FERNANDO *** Entro a la oficina del comandante Bedoya con el corazón latiendo a mil por hora. Cada paso que doy resuena en mis oídos como un tambor y siento que el aire se vuelve más denso a mi alrededor. —Buenas tardes, comandante —saludo, tratando de mantener la voz firme. Él levanta la vista de unos documentos que tiene en la mano y me mira con curiosidad. —Buenas tardes, Fernando. ¿Qué sucede?, te veo muy alterado. Respiro hondo, intentando calmarme. —Es sobre el caso de Silvana... No pude mencionar nada delante de Laura, para no alarmarla sin pruebas, pero tengo razones para creer que Gina, mi exnovia, está detrás de esta situación. El comandante frunce el ceño, claramente sorprendido. —¿Por qué piensas eso? Miro alrededor, asegurándome de que nadie más pueda escuchar nues

