Mi celular suena, interrumpiendo mi sueño. No sé cuánto tiempo ha pasado desde que llegamos a casa de mi tía, pero en cuanto toqué la cama me quedé dormida junto a mi bebé. Tomo el aparato del nochero y veo el nombre de Fernando flotando en la pantalla. Un frío recorre mi cuerpo; sé que debo contarte lo que ha sucedido. —Hola. —Hola, preciosa, ¿cómo están?, ¿cómo te fue en el juicio? —Bien... Ya te imaginarás; fue bastante doloroso tener que revivir esos momentos, pero bueno. —Lo siento mucho, bonita; ya verás que pronto pasará y podremos seguir adelante. —¿Podremos? —pregunto confundida. —Sea como pareja o como amigo, siempre estaré aquí para ti... y para Silvana... Estaré a su lado en cada momento, por más difícil que sea, nunca lo dudes. Sus palabras hacen que mi corazón se acele

