CAPÍTULO 3

367 Palabras
*** ARACELLY *** Hace más de treinta minutos espero a mi sobrina en el restaurante. Le he llamado varias veces, pero su celular suena hasta caer en buzón. Preocupada, llamo a casa, y la empleada me dice que hace aproximadamente una hora salió en un taxi. “¿Cómo permití que tomara un taxi sola? Soy una pen.deja”. Me devuelvo a la casa, mientras sin dudarlo llamo a José, un amigo que es oficial de la estación de policía de la colonia donde vivo. —Ara, ¿cómo estás? —José, ¡tienes que ayudarme! —le pido, antes de dejar escapar el llanto. —¿Qué ocurre? —Es mi sobrina. Hace una semana vino de vacaciones y hoy cometí la estupidez de dejar que tomara un taxi para vernos, pero nunca llegó y en casa tampoco está. ¡¿Qué hago?! —le pregunto entre lágrimas. —Cálmate, nena. Voy para allá —asegura y termina la llamada. Cuando José llega a la casa, le cuento con detalles lo sucedido y me pide datos que puedan ayudar a ubicar a Laura, los cuales le doy sin problema. —José, si a mi niña le pasa algo yo... —No digas eso, nena. Ella va a aparecer sana y salva —me interrumpe, tranquilizándome, mientras me abraza fuerte. —Confío en ti —le respondo. Unos minutos después, él se retira para ver qué puede hacer. AL DÍA SIGUIENTE... Pasé la peor noche. No dormí, lloré desconsolada. Ya son 14 horas sin noticias de mi niña. Miles de cosas pasan por mi mente. El timbre de mi celular me hace sobresaltar y mi corazón da un brinco al ver que es mi amigo—. José... —Ara, debes venir a la estación ahora mismo —interrumpe en un tono que no sabría descifrar. —Dime que apareció mi sobrina, por favor —suplico. —Solo ven, ¿sí? —insiste. Sin decir más nada, corto la llamada. Me tiro de la cama, me pongo un jean, una camiseta, y salgo como alma que lleva el diablo. Al llegar a la estación, quedo en shock. Lo que escucho destroza mi alma en mil pedacitos.
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