*** GINA *** Estoy en mi cama, muy tranquila, y de repente mi celular suena. Es Fernando. —Mi príncipe, hasta que al fin apareces —contesto animada. —¡Maldita seas, Gina, no sabes cómo te odio! —¿Qué pasó?, ¿te botaron a la basura? —me burlo. —Te alegra mucho, ¿verdad? Pero tranquila, todo vuelve y pega donde más duele. —Eso es para que aprendas que nadie me deja esperando. ¿Pensaste que podías jugar conmigo? —Me río—. Entiende que tú eres y siempre serás mío, solo mío... mi amor. —¡En tus sueños, maldita víbora! Ya no puedes amenazarme, así que vete lejos y déjame en paz —grita antes de cortar la llamada. Sonrío a la nada, yo sé que pronto lo tendré comiendo de mi mano. Si el muy estúpido cree que aquí acaba todo, se equivoca. *** LAURA *** UNA SEMANA DESPUÉS ... Tenía tantos p

