*** LAURA *** Pasan los días, llega el nuevo año y yo sigo luchando contra mis sentimientos, Fernando ha dejado una huella imborrable en mí. Salí a dar una vuelta con mi hija al centro comercial. Estoy caminando con ella en su paseador y de repente alguien toca mi espalda. Me giro para ver y es Carolina. —¡Lau! —Me abraza emocionada—. ¡Qué alegría verlas! —Hola, Caro, ¿cómo has estado? —¿Qué te digo?, mucho trabajo, ¿y tú? —Bien, aprovechando el día para pasear un poco. —Déjame decirte que estás muy bonita. —Ambas sonreímos—. Y mi chiquita está preciosa —menciona tomando a Silvana en sus brazos. —Gracias, tú también estás muy chula, caro. La acompaño a algunos almacenes, ya que desea renovar su closet; luego, me invita a tomar un café; unas horas más tarde, salimos del centro come

