Mi respiración ya empieza a normalizarse, estoy en brazos de Miller en mi cama. Como lo imaginé el primer día que lo vi en clases. El solo recordarlo me saca una sonrisa. -Sam, ahora si puedo hacerte una pregunta...-comienza a hablar. -Alto - levanto un dedo - yo hago las preguntas aquí, y ni se te ocurra mentirme. Me siento en la cama, acordándome para mirarlo a los ojos. -Esta bien. - asiente nervioso. -¿Que diablos pasaba por tu cabeza a enviarle información de mi esposo a mis padres? - mi pregunta le sorprende. -¿como sabes eso?- cuestiona. -Solo responde. -Quería una oportunidad contigo. - responde sin mirarme. -Estas mal de la cabeza - mascullo negando. -Si quieres me disculpo con ellos, les diré que fue un invento... -Es tarde. Ambos están muertos - suelto con frialdad.

