Cada hora que paso en esta clase se me hace eterna, olvidé por completo lo aburrida que me sentía en clase, y para completar el asunto, no hay nadie interesante aquí. Por supuesto que eso no incluye a Miller. Se ve tan guapo con su traje gris y camisa blanca, se pasea de un lado a otro explicando cosas sin sentido para mí, me desconcentra por completo. Nuestras miradas chocan de vez en cuando sacándonos una sonrisa cómplice. Muerdo mis labios para provocarlo y hacer que se sonroje, es muy divertido jugar así con él. Al terminar la hora espero que todos se vayan y me acerco a su escritorio, antes de que se de cuenta lo rodeo con mis manos y lo atraigo hacia mi para chocar nuestros labios de forma tan sensual que es imposible controlarme. Sus manos hacen un recorrido desde mi espalda hasta

