NARRA GEORGINA Fruncí el ceño. ¿Qué pasa con este tipo? ¿Es en serio? —¿Hablas en serio? —le pregunté con una ceja levantada. Asintió, como si fuera cualquier cosa. —Sí. ¿Por qué? —respondió, como si nada. Curvé los labios, pero en plan falso. —Está bien —dije, tratando de no perder la compostura. Le di la espalda y dejé los platos sobre la mesa. Saqué un tenedor del cajón y, cuando me di cuenta de que no había puesto el té, me acerqué a la estufa. Intentaba concentrarme, pero sentí su mano en mi cintura y me tensé. —¡¿Qué no ves que estoy haciendo el desayuno, Maxwell?! —solté, girándome para encararlo. Él sonrió, bien campante. —Era una broma. —¿Qué? —¿Y ahora me salía con que todo era una broma? —Mi ex no va a venir. Solo hay un rollo con unas acciones que necesito resolver

