Pensé que el enojo se le pasaría rápido pero no fue así. Regresó como una hora después, no sé dónde estuvo, pero regresó mucho más molesto de lo que estaba cuándo salió. Lo vi cuando entró, yo estaba en la cocina terminando de hornear una torta, lo hice para matar el tiempo mientras él regresaba. No me miró cuándo entró, se limitó a caminar lo más rápido que pudo hasta su habitación. Guardé la torta y todas las cosas que había sacado. Caminé hasta su habitación, abrí la puerta, solo me asomé un poco. Estaba acostado en la cama, pero aún no había apagado las luces. -¿Puedo dormir contigo o quieres que me vaya? –No respondió, agarró su teléfono adrede para ignorarme. –Roman es tarde y estoy cansada, ¿quieres que duerma aquí hoy o no? –Siguió ignorándome, entendí. –Mejor me voy, descansa.

