Eso último que dijo en verdad me hizo enojar, pero tenía cosas más importantes en qué pensar ahora. Regresé a la habitación, terminé de vestirme y arreglar lo que debía llevar. Va a ser jodidamente incómodo regresar a la escuela, sé que todos van a estar mirándome y será horrible, además, la directora me pidió que la reunión que siempre hacen después de regresar de vacaciones o días así con toda la escuela, dijera unas palabras y me excusara por lo que hice. Dios, no sé ni qué decir, será improvisar. Después de terminar todo, salí y sorprendentemente, estaba primero que yo afuera. Abrí el auto y entré, ninguno de los dos habló. Noté en el camino que él me miraba como si quisiera pulverizarme y resoplé, ¿se puede ser más cínico? -¿Por qué me miras así? -Eres increíblemente molesta.

