Con insomnio y pendientes académicos por realizar me sentía perturbada. Pese a que no preste la debida atención al momento de la explicación estaba en problemas. Me sentía completamente confusa por todo esto que me pasaba, no sabía cómo manejarlo ni cómo actuar ante esta situación.
Intentando realizar los ensayos de nuevo, me era imposible... mi mente estaba nublada, era como si me hubiese intoxicado con la presencia de Zayn Abramovich, no había momento en el cual no lo pensara. Me sentía tonta.
—¿Que haré? si continuo asi reprobare a todo y perderé el beneficio —me dije, sintiéndome incapaz de no poder hacer mis deberes.
Trate de dormir ya que era nulo seguir intentando, sabía que él de alguna manera era el culpable de todo esto... Minutos más tarde recibía una llamada de mi padre.
—Papá ¿todo bien? —pregunte en vista de la hora que llamaba.
—Todo en orden, solo llamaba porque ayer no lo hiciste —por lo general solía llamarlos a diario, pero con esto que me sucedía hasta a ellos los olvidaba.
—Perdona, es solo que estoy un poco ocupada, en especial ahora que atiendo a un paciente en su domicilio.
—¿Cómo? ¿Atiendes pacientes de esa manera? ¿Acaso es hombre a quien te designaron?
Ante esa pregunta recordé esa peculiaridad de mis padres, los cuales desde muy pequeña me criaron de una forma muy extraña en la cual no permitían que tuviera contacto o cercanía con ninguna persona del sexo masculino que no fuese parte de la familia.
—Padre, es un joven de veintiún años, solo lo médico y al terminar vuelvo al departamento —respondí, omitiendo el hecho de que en algunas ocasiones deberé quedarme en su casa.
—Sabes lo que pensamos tu madre y yo de eso ¿cierto?
—Sí, lo sé, pero es una labor y pensé que les agradaría.
—Pues no me gusta, quiero que dejes de hacerlo, sea lo que te paguen te lo daré si es lo que necesitas.
—No padre, no lo haré, ya me comprometí con su madre... no puedo solo alejarme.
—¿Ahora me desobedeces? soy tu padre y se lo que es mejor para ti —lo decía con tal firmeza como si todavía fuese una niña para seguir tomando decisiones por mi.
—Perdona si te desobedezco, pero no puedo hacerlo, es un joven enfermo y me necesitan.
—Te necesitan o tú lo necesitas a él, ¿Cuál es la verdad, Evannia? Te noto rara a pesar de que no te observo —lo afirmaba con tal seguridad como si supiera lo que estoy experimentando—. Responde, Evannia —insistía en preguntar debido a que había hecho una pausa para pensar.
—No padre, estas equivocado, ellos me necesitan, pero no como piensas sino por mis conocimientos médicos.
—Si descubro que te gusta ese chico, te alejare de él. No permitiré que mandes todo a la basura por un hombre, sobre todo después de lo que hemos hecho por ti.
—Como digas, debo dejarte, mañana tengo que estar muy temprano en el hospital, los quiero.
Terminada la llamada subí a la cama, aferrándome de las almohadas donde desataba todo mi llanto y tristeza acumulada. No entendia la razón de porque mis padres me trataban de esa manera, como si mi vida la tuvieran que manejar a la manera que quisieran.
A la mañana siguiente era despertada por el sonido del teléfono...
—Karen ¿Qué sucede? ¿Por qué llamas tan temprano?—conteste aún adormitada.
—¡Temprano, dices! ya veo que no sabes qué hora es —con eso que dijo eche un vistazo a mi reloj de muñeca, el cual me indicaba que eran las diez de la mañana.
—¡¿Qué? ¿Cómo se hizo tan tarde?! —pronuncie, levantándome con prisa de la cama.
—Evannia ¿Qué sucede? no eres de llegar tarde.
—Allá te comento que ocurrió.
—Espera, aun no me cuelgues, aguardare por ti en el piso de las clases, estamos todos en el salón y tendremos una reunión así que no te demores.
—De acuerdo, gracias por avisarme.
Pese a que llegaria tarde para iniciar mi jornada me apresuraba en llegar al hospital cuánto antes... Estando en el piso correspondiente notaba que Karen aguardaba por mi.
—De prisa, Evannia, esperan por ti.
—¿Por... Mi? —inquirí extrañada y un poco agitada por ese estrés matutino en el que estaba.
—Si, al parecer van a dar el anuncio oficial de la labor que estás haciendo con la familia Abramovich.
Al haber entrado notaba que estaban todos nuestros compañeros, también se encontraba la doctora Sanders y el doctor Benout.
—Evannia, te esperábamos, aunque notamos que llegas tarde—mencionaba la doctora Sanders.
—Perdón, se me hizo un poco tarde, pero no volverá a suceder —ella asentía con la cabeza al escuchar mi respuesta para dar inicio al comunicado que daría.
—Cite a todos aquí porque he tenido reclamos de parte de algunos de ustedes, quejándose de que la estudiante Evannia Walsh no está acudiendo a sus respectivas labores y aún asi permanece aquí. Por ese motivo vine a explicarles la razón de lo que sucede. La señorita Walsh está prestando sus servicios médicos a la familia Abramovich, específicamente a su hijo, Zayn Abramovich, por ello se ha debido su falta.
—Doctora Sanders, ella aun no es médico y hasta donde se tampoco es enfermera —refutaba Támara, compañera de estudio, la cual notaba por el tono en el que hablaba que al parecer no le caígo bien.
—Sí, eso lo tengo presente, pero la escogí por su intelecto, es una alumna muy aplicada.
—No me parece justo, ella no es la única aplicada, también lo soy —insistía Támara en opinar sobre el tema.
En medio de ese reclamo, Karen intervino a pesar de que insistí para que no dijera nada.
—Me parece que si a Evannia la escogieron para esa labor no te tiene que importar o es que tienes envidia por la oportunidad que le dan a ella y no a ti.
—Nadie pidió tu opinión, canela, no te entrometas, aquí nadie te ha mencionado.
—No me llamo canela, estúpida, y si me entrometo es para defender a mi amiga de personas como tú.
—¡Ya es suficiente! los citamos para dar el anuncio no para discutir. Señorita Spencer entienda que es una decisión ya tomada asi que espero que con esto no guarde rencor hacia sus compañeras.
Tamara al escuchar esto hizo un gesto de desagrado mientras nos contemplaba, seguidamente lo disimulaba para responder que estaba de acuerdo.
Aclarada la situación con ese anuncio la doctora Sanders se aproximó e indico que si tenía problemas le avisara, gesto que le agradecí. El doctor Benout por su parte nos indicó nuestras respectivas labores de ese día así como también el compañero que tendríamos para cada una de ellas. Al visualizar en que área me tocaría y con quien me sorprendí.
—¿Quién será tu compañero, Evannia?
—Brandon, estaremos en la unidad de adicciones. ¿Y a ti, quien te toco?
—Su novia, Amelia Fisher.
—¿Ella es su novia?
—Sí, ya lo han dicho, es más que oficial su relación.
—Entiendo —mencione, resignada de escuchar eso.
—No decaigas por eso, solo son novios no están casados... por otro lado ¿porque llegaste tarde?
—Tuve una mala noche... mi padre llamo y ya sabes lo que pasa...
—¿Qué sucede con tus padres? ¿En qué siglo viven? Solo llaman para atormentar.
—Nunca lo he entendido con claridad, segun sus palabras todo lo hacen por mi bien.
—¿Tu bien? ¿De qué hablan? te impiden tomar decisiones y encima te dicen que no puedes enamorarte. No sé a quién odio más, si a tus padres o a la sangrona de Támara.
Al poco tiempo contemplaba a Brandon, quien venía hacía dónde estábamos.
—Hola Evannia, ¿Lista para la jornada de hoy?
—Hola... si, estoy lista.
—Aprovechare de retirarme, me corresponde con Amelia.
—Sí, es cierto, ella debe encontrarse de camino al servicio.
—Siendo así nos vemos más tarde, Evannia. Que sea de provecho el servicio.
Mientras iba en compañía de Brandon tenía una oportunidad que anteriormente no había ocurrido, de esa manera aproveche para detallarlo disimuladamente.
Brandon Goot era un chico muy atractivo... pero al pensar en eso la imagen del joven Abramovich venia a mi mente, percatandome con ello que su belleza asi como su porte eran algo incomparable, incluso con Brandon.
No sabía que estaba naciendo en mi, solo podía notar que al recordarlo mis latidos cardíacos se aceleraban más de lo normal...