Y en silencio recorriendo toda la habitación, me topé con una fotografía que llamó mi atención. Era yo, junto a mis padres. De igual modo estaban mis dibujos de pequeña y una foto tipo carnet con mi rostro. Lo que me hizo caer en cuenta que sin importar la distancia entre nosotros, siempre estaba aquí, con ellos.
La devolví a su lugar y Eva me miraba. —Podrás. Y ellos desde donde sea que estén, guiarán tus pasos y estarán orgullosos de ti. Sé que la mayor parte de su tiempo ellos estaban aquí, el trabajo se los consumía pero no pasó un día en el que ambos dejaran de pensar en ti o en tu bienestar. Eras todo para ellos.
Sonreí y me senté en su escritorio. Un asiento suave que se moldó a mi cuerpo.
—¿Cómodo?—Preguntó a mi lado Eva.
Reí y asentí.—Probablemente lo único que me guste de éste lugar.
Eva a mi lado no dejaba de mirarme, mientras ordenaba otro par de papeles.
—Necesito que firmes aquí.—Dijo entregando aquella carpeta que traía entre sus brazos.—Es un documento que asegura que desde éste día la compañía está en tus manos. Comenzando el traspaso de la compañía a tu nombre. Así como también ahora te hace propietaria y jefa de todos aquí.—Y rió.—Ashley Vitale, gran empresaria de la ciudad. ¿Cómo se siente?
—Creo que se siente extraño.—Confesé. Leyendo con cuidado y dándome cuenta que todo estaba a la perfección. Eva era de confiar, había trabajado con mis padres toda sus vidas y jamás habían tenido una queja.
—Convocaré a todo el personal para que conozcan a la nueva jefa y usted los conozca a ellos. De éste modo todos estarán al tanto de lo que sucede.—Sonreí y asentí.
Cuando estaba por marcharse. Avisé.—Por favor que sea de manera inmediata, ya debo marcharme.—Sonrió y se perdió.
Caminé cada rincón de la oficina sin poder asimilar y creer todo lo que ahora estaba a mi poder. Recordando a mis padres y tratando de huir de aquel vacío interminable que sentía.
Segundos más tarde una bocina me dejó oír lo que Eva estaba planeando.
—“Atención, atención. Los llamo a todos a una reunión de manera obligatoria en el piso de cafetería. Los quiero a todos allí, desde administración hasta el mantenimiento de limpieza. No quiero que nadie quede sin oír esta información. Justo ahora, todos subiendo y bajando al piso de cafetería. Notifica, Eva Martínez."—Repetió.
Reí y llamé al ascensor, quien tardo un par de minutos hasta por fin dejarme subir y tocar el botón que decía cafetería. Piso 8.
Las puertas fueron abiertas y evidentemente todos enfocaron mi mirada en mi.
Eva se aproximó hacia mi diciendo una y otra vez,—Señorita Vitale.
Reí y susurré.—Por favor dígame Ashley. No acostumbro a oír mi apellido en referencia a mi.
—Pero tiene que ser de ese modo señorita. Si no, no tendrá el respeto de todos. Recuerde que ya no es una niña del instituto, ni es la niña que iba al centro comercial a llenarse de bolsas de ropa cara. Ahora es Vitale, la gran empresaria.—Finalizó. Ocasionando mi risa.
Caminé a su lado mientras todos me enfocaban y los murmullos comenzaban.
Y Eva comenzó a hablar.—Como saben los he reunido a todos aquí porque tengo noticias por darles. Para nadie es un secreto que por desgracia, los Vitale han tenido un accidente que terminó en un terrible fallecimiento de ambos. La compañía ha quedado a manos de su única hija; Ashley Vitale.—Y los murmullos comenzaron a ser más fuertes.—Ven Ashley.—Tomó mi mano llamándome.—Es tu turno.
Carraspeé y comencé. Buscando valor dónde no lo tenía.—Hola a todos. Soy Ashley Vitale; hija de los gran Vitale. Algunos habrán oído de mi, otros estarán muy confundidos de verme. Y sí, sé lo que piensan. Soy jóven y soy mujer. ¿Por qué tomar la empresa en mis manos? Mi padre trabajó toda su vida para lograr tener ésto y no lo arruinaré solo porque no esté.—Suspiré.—Comenzarán los cambios, chicos.