Los siguientes días fueron de oscuridad. Llegó el momento del entierro de Michael. Un cuerpo que no fue más que visto solo por mi. Llegaron personas que no conocía y suponía habían sido amigos de Michael en el camino. No había familiares, Michael había sido un hombre trabajador toda su vida. Nunca tuvo hijos y su esposa le había abandonado cuando descubrió que no tenía más de un par de billetes en su bolsillo. Michael encontró el amor finalmente en Mary, y al perderla, se vió perdido él también. No quería acabar el resto de sus días en una casa vacía, extrañaba a Mary y sabía que la decisión que tomaría, de algún modo, le haría estar cerca de ella. Me hice cargo de todo, su entierro, documentos y demás. Pero la peor parte era regresar a aquella casa. Una casa con dueños ausentes

