NARRA ASHLEY VITALE. Supongo que así se sentía estar dentro de una película de niña rica. Había tenido dinero toda mi vida y jamás había ido a un SPA. Entendía porqué, se volvían una adicción. Probablemente había estado más relajada que en toda mi vida. Sentía mi espalda ligera y los nudillos desaparecer. Pasajes por mi espalda, piernas, manos. Todo un paraíso. Lo siguiente fue un baño de chocolate que comenzó con un masaje de aceites, una divinidad. Luego fueron a mis cejas, tanto tiempo que no las sacaba y me sentía reluciente. Y por último manicure y pedicure. No recordaba lo que era tener las manos en manos de alguien más. No pasaba de un esmalte rápido que quedaba mal. Y entendí que sin importar que lo había hecho todo, me había dejado de lado a mi. Había dejado de lado lo más

