El camino en el automóvil fue silencioso. Mi mente no dejaba de sonreír y crear escenarios dónde veía rápidamente a Tom. Estaba realmente feliz y me sentía fuera de mi. Por un momento dejaba de ser la empresaria Ashley Vitale y me convertía en una chica más que era mimada por su novio. Sin tener miedo de tu seguridad o el que dirán. En menos de lo que pensaba, el automóvil se había detenido y finalmente había llegado a mi destino. Un restaurante precioso que conocía mucho. Venía con frecuencia los días libres que alguna vez tuvieron mis padres. Pero tan niña que ya no lo recordaba. Sonreí y con ayuda de uno de los chicos, bajé del automóvil. Pisando firme por miedo a caer. Ellos sonreían al igual que yo.—Hoy se roba la noche, señorita Ashley.—Confesó. Uno a cada lado de mi, llev

