—Jared, despierta...
—¿Alguien sabe qué le paso?
—Lo encontramos en el piso señor —contestó el ayudante.
—Jared.
Aarón le dio unas cachetadas suaves en el rostro, pero con un poco de fuerza para traer a su amigo de vuelta a la realidad. Aunque, su realidad en ese momento fuera una porquería.
Jared abrió los ojos poco a poco para aclarar su vista que la tenía muy borrosa además de que tenía mucha comezón en los ojos. Se incorporó y se puso de pie con ayuda de sus amigos quienes muy preocupados habían llamado rápido a Camilo.
—¿Jared? ¿Qué te paso?
Él volteó y se alejó de Camilo asustado recordando lo que había visto en sus ojos, pero en esos momentos él se veía tan normal como siempre y en sus ojos no había nada y tampoco tenía el iris rojo. Todos lo miraron muy raro y exactamente es así como él se sentía.
—¿Qué me pasó? —preguntó mirándolos a todos.
—Lo vi caminando rápido y de repente se desmayó, señor —explicó el empleado algo nervioso pues el aspecto de Jared le daba miedo.
—Jared, creo que será mejor que te revise un médico —le dijo David tomándolo del brazo, pero él se zafó del agarre.
—Estoy bien, solo quiero ir a dormir.
—Bien —dijo David llevándolo a la habitación—. Les avisare si pasa algo, vayan a terminar de desayunar.
Cada uno se retiró para hacer sus cosas dejando al par de amigos alejarse. Camilo volteó con los otros tres y les habló con tono serio.
—Manténganme informado de todo —ordenó con firmeza y los otros aceptaron sin rechinar.
—Sí, señor.
Camilo se alejó con pasos largos y decididos, Aarón, Caín y Ricardo parpadearon confusos y se miraron entre si sin saber qué pasó después de que David y Jared se alejaron.
—Me sentí raro ¿Qué paso?
—No lo sé Ricardo —contestó Caín y los tres se fueron al comedor para terminar su desayuno ya frío sin recordar la orden de Camilo.
...
Jared caminaba sin querer hacerlo, pensaba sin saber en qué, reflexionaba sin saber el por qué lo hacía, miraba a todos lados sin saber qué es lo que había en su entorno, lo único que sabía era a dónde iba, pero no quería llegar. Sus pasos eran lentos y sin ánimos, parecía un caminante...
—Caminante...
—¿Qué?
—Caminante —repitió Jared—. Caminante.
—¿De qué hablas Jared?
—En un caminante te convertirás...
—Jared de verdad me estas asustando y quería decirte que... —de repente David cerró la boca y miró a todos lados algo confuso, se frotó los ojos y se separó de Jared con algo de desconfianza. Corrió lejos de él y desapareció por uno de los pasillos al dar la vuelta.
—¡David! ¡David!
Jared comenzó a preocuparse por el repentino cambio de decisión de su amigo al alejarse. ¿Qué les pasaba a todos? ¿O era él el que estaba mal? Caminó con mucha prisa hasta llegar a su habitación y se encerró en ella. Se puso a pensar en lo que había pasado antes de desmayarse. Lo de Camilo tal vez había sido su imaginación, pero se vio tan real y se sintió tan real que Jared apostaría todo a que no lo había imaginado, pero al final no se lo podía contar a nadie porque no le creerían. Hubiera podido decírselo a David que era con el que más convivía, pero no quería preocuparle más de lo que él mismo ya estaba. Además, era un asunto que él debía resolver y aunque, quisiera hablar con David, él había salido corriendo sin razón alguna.
Además, tampoco podía confiar en sus "amigos", Camilo le había dicho que ellos querían sacarlo de la banda y aunque no estaba del todo seguro de aquello una parte de él le decía que era cierto. Jared abrió los ojos enojado, ahora todo estaba claro, ellos habían sido los culpables de todo. De las malas bromas, de los mensajes de números desconocidos. Ellos querían que se volviera loco para así tener una buena excusa para sacarlo del grupo y ellos tener la conciencia limpia. Aquella niña en el pasillo de seguro le pagaron para que se pusiera esa playera donde estaban todos menos él, todo coincidía. Luego debieron de ponerle algo a su comida para que alucinara todo...
—¡Malditos!
Se rio como todo un loco y también dolido porque los chicos que estaban abajo que se hacían llamar sus amigos lo habían traicionado. Ricardo era un hipócrita le había dicho que podía contar con él y sabe que tanta mentira porque eso era, una mentira y de seguro solo había dicho eso para fingir todo. David, su mejor amigo también era un hipócrita fingiendo estar preocupado por él y los demás chicos igual. Con el corazón partido en dos se arrojó a la cama desesperado por su situación. ¿Qué tenía que hacer ahora que sabía la verdad? ¿Darles la cara? No, no se atrevía a enfrentarlos, no aún, esperaría el momento adecuado ya que quería saber hasta donde eran capaces de llegar.
Jared se tocó la cabeza porque sintió que le da vueltas. ¿Cómo era posible que sus propios amigos lo traicionaran? Eso era caer de lo más bajo, pero él no les daría gusto a ellos, se mantendría firme y no se dejaría llevar por esos miedos profundos que habían nacido hace apenas unas horas. Se mantendría despierto, alerta a cualquier movimiento extraño y fuera de lo normal.
Su celular sonó y sin muchos ánimos lo tomó después de acordarse dónde lo había dejado. Abrió sin pensar el mensaje deseando unos segundos después jamás haberlo ni siquiera recibido.
Desconocido: ¿Desesperado Jared? Un consejo... No desconfíes de tus amigos.
Con mucho rencor respondió a aquel mensaje escribiendo con odio cada palabra pues sabia y casi estaba seguro de que debían de ser sus "amigos" quienes enviaban ese mensaje.
—Si ellos quieren jugar, bien... les enseñaré como se juega.
Tecleó y los amenazó con dejarlo en paz si no querían un problema con la disquera y la prensa. Le puso en enviar y le apareció un error de envió. Al parecer el número ya no existía y, además, estaba bloqueado. Se desesperó y se levantó dando vueltas en la habitación pensando en un plan.
—No me volveré loco... no.
Con mucha intranquilidad recorriendo su cuerpo trató de concentrarse en algo mejor para acabar con ellos y demostrarles que él no se dejaría engañar tan fácil.
Aún no podía asimilar tal situación en la que se encontraba, no hace mucho estaba con sus amigos firmando autógrafos y dando conciertos alocados, pero ellos lo habían traicionado, lo habían atacado por la espalda.
—No. Ellos no son...
No podía decirlo en voz alta, le costaba hacerlo porque dentro de él aún había un rastro de esperanza de que todo lo que estaba pasando era un malentendido.
—Vamos Jared, dilo, dilo...
Un susurro muy dentro de su cabeza lo incitó a decirlo con tanto odio, cegado por la ira y la traición de sus amigos pronunció algo que no debió haber dicho.
—Los odio. Ellos no son mis amigos, ellos nunca lo fueron ni nunca lo serán...
Con la respiración agitaba y la cabeza dándole vueltas miró a su alrededor y las cosas comenzaron a moverse en su lugar e incluso el piso comenzó a temblar. El día se escondió dejando paso a la oscuridad de la noche, el viento afuera se volvió agresivo como si estuviera a punto de caer una gran tormenta.
—No lo hubieras dicho...
Jared miró a una esquina de la habitación donde una sombra muy oscura como la noche le hacía compañía. El sudor frío de la frente de Jared comenzó a caerle de la frente, sus manos frías empezaron a sudar y su respiración se volvió rápida.
—¿Quién eres? —preguntó con todo su cuerpo temblando.
La sombra lanzó una pequeña risa y después, con un destello todo volvió a la normalidad, el día regresó y todo se mantuvo quieto.
Jared salió corriendo a pesar de que en la habitación ya no había nada. Buscó a los demás, ya que necesitaba hablar, decirle a alguien de lo que le estaba pasando y saber que de verdad él no estaba loco. En el fondo en las mesas se distinguieron los muchachos jugando con la comida. Con el corazón apachurrado Jared se acercó algo nervioso tratando de mantener el control de todo.
—Hola —saludó tímidamente sonriendo y sentándose a lado de David quien no le devolvió la sonrisa.
—¿Disculpa? —dijo Ricardo y todos miraron muy raro a Jared quien comenzó a sentirse incómodo.
—Ya sé que he estado algo raro, pero es que...
—¿Y tú quién eres? —preguntó Caín algo brusco, pero no grosero.
—¿Qué?
—Hay muchas mesas —dijo Aarón apuntando alrededor.
—¿Me están corriendo? —preguntó Jared ofendido, pero ¿Qué podía esperar de ellos? Después de todo sus “amigos” lo querían sacar de la banda, aunque, ya no estaba tan seguro de eso por lo que le había pasado hace unos minutos, tal vez se estaba volviendo loco.
—No, pero nosotros llegamos primero —respondió David serio.
—Mira muchacho hay más mesas...
—Ricardo ¿de qué hablas? Creí que eran mis amigos. Desde que formamos Romantic creí que lo eran...
Todos se lanzaron miradas nerviosas e incomodas dando por loco al muchacho. Ricardo se aclaró la garganta y habló por sus demás amigos.
—Mira, no sé qué burradas estas diciendo, pero no nos gustan.
—Romantic somos nosotros nada más —dijo Caín apuntando a los otros tres chicos y a él mismo.
—¿De qué hablan? —se levantó arrojando la silla hacia atrás y los miró con odio, pero más que nada con mucha tristeza—. ¡Ya dejen de fingir! ¡Yo también soy integrante de la banda y no pueden sacarme!
—¡Seguridad! —llamó Caín y todos se levantaron alejándose de Jared.
—¿Qué les pasa?
—¿Qué nos pasa? Mas bien ¿Qué es lo que te pasa a ti? —respondió Caín.
Los guardias tomaron a Jared y lo esposaron con las manos atrás y él no puso ni la más mínima resistencia.
—¿Lo conocen caballeros? —preguntó el hombre de seguridad y todos negaron con la cabeza. David se quedó serio y un poco raro dudando de su respuesta, se le hacía conocido, pero no podía acordarse.
—No —respondió al final seguro de sus palabras.
Jared lo miró y sintió como su corazón se rompió invadiéndolo gran dolor, lo miró a los ojos y David no emitió ninguna emoción. Él de verdad no sabía quién era él, nadie lo sabía.
"Un día Jared, te queda un día y todos te olvidarán "
Esas palabras fueron sacadas de su memoria para hacerlas retumbar en su mente una y otra vez.