La mañana era tranquila y en el aire se podía respirar una paz. Claro, eso era para todos excepto para nuestro amigo el lunático; Jared.
Él no había podido dormir el resto de la noche y las ojeras se le marcaban tanto como los ojos rojos.
—¿Estas bien? —preguntó Ricardo metiéndose a la boca otro pedazo de pan dulce. Estaban en el restaurante del hotel desayunando, pero Jared casi no estaba comiendo.
—Sí, solo que... tengo insomnio.
—Cualquier cosa ya sabes que aquí estoy contigo apoyándote —afirmó el moreno con voz decidida para que su amigo le contara lo que le estaba pasando.
—Gracias. Ricardo estoy bien.
—¿Seguro?
Jared asintió con la cabeza y se puso de pie haciendo la silla a un lado sin terminar su desayuno. Caminó por el jardín del hotel y la piel se le puso de gallina de un momento a otro. Un viento helado lo envolvió y se dio la vuelta asustado yéndose a su habitación. Los pasillos estaban vacíos y en parte es mejor para Jared para que nadie le hiciera preguntas de si estaba bien, pero tampoco le gustaba estar solo. Nunca le gustó estarlo.
—Señor...
Se voltio al instante y vio a una niña pequeña con una playera blanca con el nombre Romantic estampado en el pecho.
—Señor ¿ya vio mi playera? —le dijo la niña de pelo rubio y ondulado hasta la cintura.
Los ojos le brillaban y se veía muy tierna. De hecho, muy tierna y ese tipo de niñas en las películas siempre resultaban unos demonios con otra apariencia. Jared controló sus nervios y se dijo así mismo que solo era una niña, no le podía hacer daño ¿verdad?
—Me gusta tu playera ¿te la firmo? —preguntó Jared con una sonrisa fingida porque no se sentía bien, pero tampoco quería hacerle un mal gesto a la pequeña que era fan de él.
—No —negó la niña meneando la cabeza de un lado a otro con una mueca de desagrado —, ni que fueras parte mi banda favorita.
Se dio la vuelta y salió corriendo, dejando a la vista los integrantes de la banda en la playera, pero no estaban todos. Solo eran cuatro. Faltaba uno. Faltaba Jared. El chico confundido abrió los ojos al ver que él no se encontraba en el estampado ¿Qué clase de vendedor hacia eso? Habían engañado a la niña, pensó Jared, y le vendieron una playera pirata porque no estaban todos los integrantes de la banda. Jared negó con la cabeza muy disgustado por tal cosa después retomó su camino a la habitación. Llegando se sacó la ropa y se dio una ducha rápida, pero relajante.
Cuando estaba secándose el cuerpo con su toalla alguien entró a la habitación y comenzó a remover las cosas con mucha prisa. Jared se asustó y se puso la toalla alrededor de la cintura dejando al descubierto su bien formado abdomen. Abrió un poco la puerta del baño y se asomó lentamente sin hacer ruido y así poder ver quién estaba ahí.
—Oh, David me has asustado —exclamo Jared saliendo del baño con una sonrisa nerviosa.
—¿Qué? —el de ojos verdes se volteó y se espantó—, ¿Qué haces aquí? Salte.
—¿Qué? —Jared se puso nervioso al ver como David lo veía de forma amenazante.
—¡Venga! Salte de mi habitación.
—David ¿Qué te pasa? Soy yo Jared —se acercó y David retrocedió confundido, luego de unos segundos el menor sonrió en forma de disculpa.
—Perdón, si, si, que tonto. Es que ando muy distraído Jared —David volvió a buscar entre sus cosas apresurado.
—¿Qué buscas? —preguntó Jared ahora ya más tranquilo, pero algo incomodo por lo que había pasado ¿Qué había sido eso?
—Mi teléfono, creí que lo había bajado al comedor, pero no lo encuentro.
—¿Seguro que lo bajaste?
—Muy seguro, muy, muy seguro —respondió David en un susurro concentrado en su búsqueda.
—Bien, te ayudo —se ofreció Jared buscando entre las sabanas.
—No, mejor vístete, Camilo quiere hablar contigo.
—¿Camilo? ¿Para qué? —se le hizo extraño y no quería ir, no después de aquella mala sensación cuando les dijo que se quedarían por más tiempo y sin una explicación convincente.
—Sí y baja rápido, ya vez que no le gusta que lo hagan esperar.
—Sí, lo sé.
Jared se vistió rápido y salió de la habitación algo indeciso. Se acababa de bañar y ya sentía como un calor combinado con frío le invadía el cuerpo, además estaba comenzando a sentir picazón en el cuello.
David se quedó solo en la habitación buscando su celular sin mucho éxito.
—Jared —llamó David volteando a la entrada luego se quedó mirando a todos lados algo confundido — ¿Jared? ¿Por qué dije ese nombre?
...
Jared estaba caminando lento para no llegar rápido con Camilo y deseaba que ocurriera algo, cualquier cosa que le impidiera llegar. Por ejemplo, un temblor o un terremoto, aunque eso era mucho pedir. Eso jamás ocurriría solo porque él lo pensase. Se limpió el sudor de la frente y caminó más lento con unas ganas intensas de darse la vuelta y echar a correr, pero eso sería muy cobarde de su parte es por eso por lo que eliminó aquella opción y siguió con su camino con la frente en alto y alerta a cualquier cosa sospechosa. Dobló en un pasillo donde las luces parpadeaban y conforme daba cada paso el ambiente se sentía más pesado y su propio peso lo hacía sentir más debilitado. Había varios pasillos y no sabía por dónde ir. Entonces, se dio cuenta de algo.
David nunca le dijo a él dónde encontrar a Camilo, había estado caminando sin darse cuenta a dónde iba. Se paró en seco y con la respiración agitada miró a todos lados, el lugar se había hecho más pesado, como si el aire le faltara y la presión aumentara. Corriendo con esfuerzo regresó al pasillo principal dejando a aquel otro.
—¡Jared!
Se estrelló con algo o más bien con alguien y se cayó al suelo, levantó la mirada encontrándose con Camilo y su cara de preocupación. El mánager le extendió la mano para ayudarlo, pero Jared la rechazó y se levantó por su cuenta.
—David me dijo que querías verme —le dijo Jared rápido para irse lo antes posible de ahí.
—Si —afirmó el hombre con una gran sonrisa—. Ven, acompáñame.
—¿A dónde?
—A mi habitación, quiero decirte algo muy importante de los chicos.
No muy convencido siguió a Camilo volteando cada diez segundos detrás de él nervioso. Llegaron a una habitación grande donde dormía el mánager, este le hizo pasar primero luego cerró la puerta.
—Toma asiento —le dijo, pero más bien pareció una orden.
Sin decir nada el chico obedeció y tomó asiento en un sofá pequeño y observó todo. No había nada fuera de lo normal y todo parecía estar en su lugar, nada de que sospechar.
—¿Quieres agua? —otra orden.
—No, gracias —le respondió Jared, pero su mánager ya le había puesto una copa en las manos.
—Entonces será vino —dijo Camilo sentándose en un sofá a lado de él—, tranquilo será nuestro secreto.
Jared puso cara de desconfianza ante la bebida, pero Camilo aparte de ser su mánager también era es su amigo así que, jamás haría algo para dañarlo a él ¿verdad? Por lo tanto ¿por qué desconfiar?
—Bueno —se tomó la bebida rápido sintiendo un ardor en la garganta, pero a la vez refrescante ya que no se había dado cuenta de que tenía sed.
—Bueno, lo que tenía que decirte era que... —la sonrisa se le borró del rostro y fue reemplazada por una cara seria —, tus amigos si se les puede decir así te quieren sacar.
—¿Qué? —Jared dejó la copa en la mesa de centro y miró al hombre esperando una explicación.
—Lo que oíste, te quieren sacar de la banda —le repitió bajando la mirada. Un brillo malicioso iluminó los ojos de Camilo, pero Jared no se dio cuenta de eso ni de lo que había más allá de los ojos del hombre.
—¿Hablas en serio? —preguntó Jared temiendo la respuesta.
—Me temo que sí.
Entonces, Jared se dio cuenta de que había algo en Camilo. El iris de sus ojos era rojo, pero apenas y se notaba, era algo muy extraño. Jared se concentró en observarlo y justo en eso abrió los ojos con mucho miedo.
—Dios...
Jared se levantó asustado por lo que acababa de ver en los ojos de Camilo, salió de la habitación corriendo sin mirar atrás. ¿Era real lo que había visto? Eso era imposible. Miró a todos lados buscando una salida de aquel lugar, pero nada parecía estar a su alcance, con forme más se acercaba las cosas más se alejaban. Se comenzó a agitar, se detuvo y sintió que todo le daba vueltas. Cayó al suelo no aguantando más su propio peso y sus parpados comenzaron a cerrarse en contra de su voluntad hasta que quedó totalmente inconsciente, pero con la imagen fresca en su mente de un Camilo dentro de aquellos ojos del Camilo que estaba con Jared en la habitación gritando desesperadamente por salir, pidiendo ayuda. ¿Cómo era posible?