Llegue a la hacienda de Amalia tan rápido como pude, cuando entré , Samm sostenía a uno de los sirvientes, se veía muy débil, y sangraba del pecho y boca, el estaba herido.
-¿Qué fue lo que pasó?, ¿donde esta Amalia?- pregunté nervioso.
-No lo se exactamente, cuando llegue las puertas estaban completamente abiertas y me apresure a entrar, entonces vi al resto de los empleados tirados en el suelo, en ese momento te contacte y cuando los revisé ya estaban muertos, solo queda vivo este hombre, pero esta muy herido no creo que sobreviva, lo único que me ha dicho es que unos hombres entraron a la hacienda y se llevaron a Amalia.
Ya he intentado contactarla pero no puedo localizarla.- respondió Samm muy seria.
-Nesito encontrarla, Samm trae ayuda-
-Ya lo he hecho, deberían llegar en cualquier momento-
En ese instante por la entrada ya podía ver a varios demonios llegando, todos eran guerreros que protegían a la familia.
Di la orden de buscar a Amalia y todos se dispersaron.
Las horas habían pasado y no sabía nada de ella, sentía algo extraño en mi corazón y la angustia y desesperación me estaban volviendo loco, ya era de noche y el riesgo se hacia más grande a cada minuto que pasaba.
-¡Maldita sea¡- grite, -como es posible que no podamos encontrarla. Todo es mi culpa, todo es mi culpa, debí poner un hechizo de protección aquí, es mi culpa- decía.
En ese momento Samm interrumpió.
-¿Amalia puedes oírme? Soy Samm, donde estas, ¿te encuentras bien?-
Solo podía escuchar la voz de Samm, yo no podía oír lo que Amalia decía, pero al menos ahora podría saber de ella.
- Sigue haciéndote la inconsciente, no permitas que te descubran, estamos llendo hacia allá, no perderé comunicación contigo, estarás bien de acuerdo- le decía Samm a Amalia, de pronto me hizo señas para que la siguiera y fuimos hacia donde estaban los caballos. Tomamos uno cada uno y nos fuimos. Samm habló de repente.
-Amalia esta fingiendo estar inconsciente, pero dice que al parecer estan llegando al pueblo vecino, los hombres que la tienen se dirigen a la ciudad, tenemos que alcanzarla antes de que puedan salir del pueblo, de lo contrario podríamos perderla en el camino.-
-Quienes son esos hombres, que quieren de ella.-
-No lo se Mael.-
Forzamos a los caballos a correr tan rápido como podían, Samm había contactado a los demonios y estos ya nos seguían.
Después de cabalgar durante un buen rato finalmente pudimos encontrar el auto donde estaba Amalia.
Los demonios se detuvieron justo frente al auto, obligando a esos hombres a detenerse.
Las puertas del auto se abrieron y de ahí salieron tres hombres armados que nos apuntaban y comenzaron a disparar.
Esas balas no nos hacían ningún daño, pero Samm los detuvo, por temor a que Amalia o algún otro humano saliera lastimado.
-Ve por ella- me dijo Samm y yo estaba a punto de dirigirme al auto cuando de pronto vi como Amalia salía corriendo en dirección hacia mí.
Corrí tambien hacía donde ella, y cuando estabamos a punto de encontrarnos, un disparo se escucho.
Amalia cayó en mis brazos y la sangre comenzaba a derramarse.
La voz de un hombre sonó por el lugar, -ya eres propiedad de mi padre, si no pagas la deuda, morirás también-.
Ese hombre había salido del auto después de que lo hiciera Amalia, el había disparado, en verdad le había disparado.
Los demonios rápidamente atraparon a todos los hombres, eran cuatro en total. Samm ordenó a algunos sirvientes que se los llevarán a la hacienda, los encerraran y vigilarán, el resto de nuestros hombres se quedaron ahí.
Ya iba a comenzar a sanarla, cuando Samm me detuvo.
-No puedes hacerlo, para sanarla necesitas que ella pida un pacto y aun no somos reyes, no podemos hacerlo, morirás si lo haces. Le pediré a padre que venga, por favor esperemos.-
En el infierno, el único que podía hacer tratos con los humanos por ahora era mi padre, y Amalia tenía que pedir ser sanada para poder curarla.
Si Samm o yo lo hacíamos, el castigo era la muerte. Pues era una regla: "Solo aquel rey de sangre real puede interferir en la vida o muerte de los humanos, cualquiera que se atreva a romper esta ley, será castigado con la muerte".
Mientras tanto, Amalia seguía en mis brazos y se esforzaba en hablar, yo intentaba detenerla pero insistía.
-Mael, siento mucho haberte no dicho toda la verdad.
Mi padre se convirtió en un adicto al juego, y se endeudo demasiado con el padre de ese hombre. Cuando ya no pudo pagar vendió todo en la ciudad y nos dijo a mi madre y a mi que vendriamos de vacaciones al pueblo, pero cuando estábamos saliendo de casa, esos hombres nos encontraron y mataron a mis padres, logre huir y termine aquí.
Pero esos hombres me encontraron y querían que pagará la deuda de mi padre, llevándome a trabajar en un prostíbulo.- me decía en casi un susurro la voz de mi querida Amalia.
-Eso ya no importa, estarás bien, de acuerdo, ya no hables, mi padre te ayudará y estaremos bien, por favor ya no hables- respondi, tratando de que guardará energía.
Samm tambiem estaba a su lado, y le decía que fuera fuerte, que mi padre estaría pronto ahí.
- Chicos, gracias.- decía Amalia, y de ella apareció una sonrisa, con su mano débil tocó mi rostro, y continúo, - Mi hermoso diablo, te amo tanto, espero que en la otra vida nos encontremos otra vez.-
De pronto su mano cayó y sus ojos se cerraron.
-Amalia, Amalia, por favor, por favor no, no te vayas, reciste, mi padre ya estará aquí, por favor, no me dejes, no me dejes-
De mi cara salían lágrimas llenas de dolor.
Sentí mi corazón partirse y lo que sentía era horrible.
Abracé a Amalia y no quería soltarla, en ese momento mi padre llegó.
-Hijos-
Samm se levantó, y abrazo a mi padre.
-Papá, haz algo, puedo sentir el dolor de Mael, es horrible, por favor haz algo.-
- Lo siento cariño, llegue tan rápido como pude. Ella ha muerto, ahora no puedo hacer nada-
Yo continuaba en el suelo, con Amalia, Samm intentaba consolarme pero ahora estaba como en otro mundo. No quería estar vivo sin mi amada y prefería morir a sentir lo que estaba sintiendo.
Samm supo lo que sentía y pensaba, y de pronto le dijo a mi padre.
-¿Padre y si lo hago?-
-Hacer que- interrumpí y Samm continúo.
-¿Recuerdas el perrito que me dieron cuando era niña, pero murió pocos días después porque no pudo vivir en el infierno?. Cuando murió lo abracé e intente hacer un hechizo para revivirlo, pero el cuerpo del perro desapareció.
Llore mucho porque no pude ni enterrarlo, pero tiempo después un día un ave que nunca había visto vino a mi.
No se como ni porque, pero resultó ser mi perro en el cuerpo del ave, cuando lo descubrí fui corriendo a contárselo a papá y...-
- Y todos en el consejo se enteraron, el perro había reencarnado en esa estúpida ave que tuve que matar para que el consejo no te matará a ti. Samm los convenci de que eras una niña que no sabía lo que hacía y por eso te perdonaron la vida, se te prohibió hablar del tema, no puedes hacerlo, además no sabemos si funcionara, estas hablado de una persona no de un perro- término por decir mi padre.
No podía creer lo que oía, pero fuera verdad o no, agradecí a Samm.
-Samm, gracias por lo que haz hecho por mi, pero si lo que dices es verdad, yo no podría dejarte hacerlo, ya perdí a Amalia y no podría perderte también.-
- Pero...-
- Es suficiente Samm- respondió mi padre.
Samm me miró y sus ojos comenzaban a querer sacar algunas lágrimas, mi padre ya estaba ordenando a los demonios retirarse, cuando Samm habló nuevamente.
- Mael, padre, lo siento- dijo, todos volteamos a verla, y de pronto sentimos un gran golpe que nos dejó a todos inconscientes.
Desperté cuatro días después, estaba en el infierno, y me dolía la cabeza.
Cuando salí de mi habitación, encontré a mi madre llorando y mi padre se veía muy triste. Nunca los había visto así.
-Madre, padre, ¿que pasó?, ¿porque estoy aquí? ¿Dónde está Samm? ¿Y Amalia?- pregunté desconcertado.
-Samm lo hizo- respondió mi padre.
-Hacer qué, ¿donde esta ella?-.
-Samm intento reencarnar a tu novia, por eso nos dejo inconscientes a todos.
Cuando desperté ya estaba en el palacio y Samm fue llevada a juicio, no la mataron, por si eso te preguntas, pero hubiera preferido eso y llorar ante su tumba, a no saber que fue de ella-
-Donde esta Samm, díganme donde esta, iré por ella- grite desesperado
-No puedes- respondió mi madre secándose las lágrimas, -el consejo decidió castigarla, fue enviada por un año a buscar a los demonios perdidos en el Averno. Ella jamás volverá-.
Caí de rodillas al suelo, lágrimas comenzaron a caer, no sólo había perdido a Amalia, ahora también Samm se había ido.
El dolor que sentía era inmenso, mis padres estaban destrozados también.
Ellos habían perdido a su hija y todo por mi culpa, me odiaba.
Me levante y fui a la hacieda, ahí encontré a los cuatro hombres que habían ido por Amalia, los torture y fui a la cuidad en busca del padre de aquel hombre que había matado a mi amada.
Los torturaria todos los días, su muerte sería lenta y dolorosa, hasta que sus almas llegarán al infierno para seguir torturandolos hasta la eternidad.
Desde ese horrible día mi padre jamás volvió a sonreír, y nunca volvimos a celebrar algo en el palacio.
Un año después, llegó mi cumpleaños.
Fue un día muy triste, no tuve a mi querida Amalia para celebrar en la tierra, y mi compañera de toda la vida, que cumpliría años conmigo tampoco estuvo, Samm no volvió ese año.
Ese día fue uno donde extrañe más a Amalia y a Samm. Las extrañaba tanto.
Al llegar la noche, me encontraba solo en mi habitación, no había querido festejar porque no había que festejar.
De pronto alguien tocó la puerta, era mi madre, -Mael ¿Puedo pasar?-
-Pasa mamá-
-Sabes, antes de que Samm fuera llevada al Averno, ella me dio algo para ti. Dijo que si no volvía en un año, te diera esto-
Me entrego una carta, y se fue de la habitación.
Vi el sobre y decía "Para Mael", era la letra de Samm. Abrí la carta de inmediato y comencé a leer.
"Hola hermano.
Si estas leyendo esta carta significa que no he vuelto para nuestro cumpleaños, así que quiero contarte lo que paso aquel día.
Cuando Amalia murió, supe que harias alguna estupides, y no me equivoque, estabas pensando en tomar tu vida para estar con ella.
Quizá fue por egoísmo, pero no podía aceptarlo, así que cuando supe lo que querías hacer tome una decisión.
Intentaría hacer que ella reencarnara y volviera a ti.
Padre no me dejaría hacerlo, así que los deje inconscientes. Tome el cuerpo de Amalia y en verdad lo hice, su cuerpo desapareció, así que estoy segura que Amalia volverá a ti, así que búscala, porque estoy segura que ella volverá.
Respecto a mí, bueno, creí que papá intentaría convencer al consejo de no asesinarme, y así fue. Mañana iré al Averno, en busca de los demonios que han ido ahí. No se lo que encontraré, pero quizá tenga más oportunidades ahí.
Espero volver en un año, y si no lo hago no te preocupes, seguiré intentando hasta regresar a casa.
Hermano no hagas ninguna tontería mientras no estoy, cuídate mucho y cuida a nuestros padres.
No estés triste todo el tiempo, desahógate con alguien o escribe, escribe para dejar ir el dolor.
Te quiero hermano, feliz cumpleaños .
Con amor Samm. "
Después de leer la carta, lágrimas corrían por mis mejillas.
Decidí que no perdería la esperanza, confiaba en Samm, así que buscaría a Amalia hasta finalmente encontrarla y esperaría el regreso de mi hermana.
Es por eso que hoy escribo mi historia.
Esperando que me ayude a soportar la espera...
Y así el tiempo pasó y otro año había llegado, nuestro diablo sigue esperando el día de reencontrarse con las mujeres que ama.
Mientras tanto, ese año, en algún lugar del infierno, una bebé acababa de nacer...
-¡Oh es una niña, es tan hermosa, ¿Como se llamará papá?-
-Amelí, la llamaremos Amelí-
FIN.