Ya han pasado dos días y no se nada de Liam, siempre que lo llamo su teléfono suena apagado. No se nada de él, Aria quedó en venir hoy, pues según lo que me dijo tiene que hacer muchos trabajos de la escuela. Quizás ella si sepa algo de Liam, siento mis párpados pesados y después de varios minutos caigo en un profundo sueño —Cariño, es hora de cenar. —Escucho la voz de mi madre, abro los ojos lentamente y logro ver a Sophia sentada en la orilla de la cama. —¿Qué hora es? —doy un pequeño bostezo mientras me incorporo. —Son las nueve de la noche. —Mira el reloj de su mano. —Vamos a cenar. Bajamos al comedor viendo a mi padre sentado, me acerco a él para saludarlo con un beso en mejilla, y me siento a su lado. Desde la noche que discutimos no hemos vuelto a hablar del tema. La cena
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