bc

Regresaste a mí

book_age18+
1.8K
SEGUIR
5.8K
LEER
posesivo
profesores x alumnos
chico malo
drama
tragedia
misterio
vampiro
secretos
teacher
seductive
like
intro-logo
Descripción

Hanna Miller es una estudiante de último año, que se muda a un pueblo con sus padres donde desean empezar una nueva vida, pero lo que ellos no saben, es que a las dos semanas de estar ahí comienzan a ocurrir una serie de asesinatos muy extraños y sin explicaciones. A parte de eso, el profesor de historia que guarda un oscuro secreto, se obsesionará con ella.

___________________*__________________

-Eres mía -. Susurra en mi oído.

Ante aquellas palabras, pude sentir pequeños choques eléctricos por todo mi cuerpo hasta la punta de mis pies. Ya no aguanto más, ¿quién se cree para tratarme así y decirme que soy suya? Yo no soy de nadie, y el hecho de que sea un profesor no le da derecho de tratarme así.

-¡¿Pero qué mierda estás hablando?! -Exclamo exaltada. - Eso no es más que una absurda ridiculez. Yo no soy tuya. -Digo lentamente enfatizando cada palabra.

Si antes pensé que estaba enojado; pues..., estaba muy equivocada, él intensifica más su agarre a mi cintura y sujeta una de mis muñecas, haciendo así, que un gemido de dolor salga de mí. Duele.

-No me vuelvas a hablar así, tienes una boca muy sucia, Hanna.

-Me lastimas, por..., favor suéltame -. Suplico. -Me estás haciendo daño.

ÉL sonríe con orgullo como si le gusta hacerme daño.

Maldito enfermo.

-¡Que me sueltes, estás mal de la cabeza! -Le grito con desesperación, en ese instante su sonrisa se borra y me recuesta con fuerza contra la pared..., lo que siento es un leve dolor recorrer mi espalda. Efectivamente, está loco.

-Eres mía -. Vuelve a repetir, sé que si digo algo me irá peor, ya lo había retado y no me fue muy bien, ahora no sólo me duele la muñeca; sino que también la espalda.

chap-preview
Vista previa gratis
Capítulo 1
Hanna Sumergida en penumbras y en el silencio absoluto de la noche, busco la salida de lo que parece ser una habitación en la que me encuentro. No sé qué hago aquí, ni como llegué. La desesperación me embarga por completo y lo único que quiero es salir de este lugar. De pronto, escucho la voz parsimoniosa de un hombre. Pero no sé quién es. —Hanna. —El tono de su voz cambia de forma radical. Tanto que, un escalofrío me recorre hasta la punta de mis pies. Retrocedo varios pasos al escucharlo cerca, como si estuviera frente a mí y no pudiera verlo. Con las manos temblorosas, las extiendo al frente y no logro tocar a nadie. A pasos lentos, para no tropezarme con nadie y caer de bruces al piso, camino hasta tocar la pared. —¿Quién eres? —Pregunto buscando el interruptor y cuando al fin lo hallo, con todo el miedo del mundo enciendo la luz, y puedo vislumbrar lo que hay a mi alrededor. Sin perder tiempo corro hacia la puerta, pero está cerrada con seguro. —¡Déjame salir de aquí! —Grito mientras golpeo la puerta. —Por favor. —Eso jamás sucederá. —Alguien aparece a mi lado y de un movimiento casi imperceptible, apaga la luz hundiéndome en la oscuridad. Me despierto de forma abrupta por lo que acabo de soñar. Ya van dos veces que sueño lo mismo. El horroroso sonido del despertador, me recuerda que ya es hora de levantarme. Pero mi pregunta es: ¿quiero ir a mi primer día de clases? ser la chica nueva es un asco. Con la almohada en la cabeza bufo de mala gana por levantarme temprano..., odio hacer eso. Pero qué más da, toca ser un m*****o productivo en la sociedad y para eso hay que estudiar. Ahora que lo pienso, las personas desde que nacemos es estudiando; a que lleva todo eso en un futuro: "Trabajo" exacto. Nacemos para trabajar. Salgo de mis pensamientos al escuchar un grito de mi madre diciéndome que si no me levanto ya mismo, llegaré tarde. Pero no quiero. Es como si mágicamente le salieran brazos a mi amada cama y no me dejara poner un pie fuera de ella. Luchando con todas mis fuerzas me siento en la orilla de la cama. Bueno, estoy exagerando. Pero es la verdad, siento que mi cuerpo pesa una tonelada. Después que froto mis ojos doy un bostezo y miro hacia un punto fijo de la habitación. Arrastro mis pies hasta el cuarto de baño donde abro el grifo dejando que las gotas de agua me despierten totalmente. Con tan sólo pensar que es mi primer día de clases, hace que se me revuelva todo el estómago; si, hace sólo dos semanas que nos mudamos a este pueblo. Antes vivía en la ciudad, pero, por el trabajo de mis padres y otros motivos tuvimos que mudarnos. Supongo que ya quedé lista, me miro por última vez al espejo ¡Es en serio! ¿Qué clase de uniforme es éste? ahora que me veo parece que fuera para un prostíbulo y no para una escuela, con este uniforme. Consiste en una falda de cuadros que llega a mitad de mis muslos, una camisa manga larga y una corbata. —¡Papá! —Chillo como niña pequeña. Al cabo de unos segundos aparece Robert. Sus ojos reflejan preocupación al ver mi expresión. Mi padre tiene puesto un traje n***o. —¿Qué pasó, cariño? —Pregunta, acercándose mientras acomoda su corbata. —¿Qué clase de uniforme es éste? —Hago una pausa. —Es..., horrible. Y no quiero estar vestida así. —En este pueblo no hay más escuelas, además no te queda tan mal. —Le dedico una sonrisa forzada. Robert llama a mi madre, y le pregunta que si puede añadirle tela a la falda, Sophia lo mira como si estuviera loco. Suelto una carcajada por la absurda idea de mi padre. Tras una loca charla familiar, ellos salen de mi habitación. No voy a negar tengo los nervios a flor de piel, debido a que hoy conoceré a mis nuevos compañeros y quizá haga amigos, en realidad..., eso es lo que espero. No soy muy sociable, me gusta más estar sola y leer. Amo leer, eso hace que vivas la vida de la protagonista, la forma en que la autora expresa cada emoción, cada sentimiento es sensacional, todo, es como si lo estuvieses viviendo en carne propia. Cojo mi mochila y bajo las escaleras, para dirigirme a la cocina donde se encuentran mis padres desayunando. —Cariño, te espero en el auto. —Me avisa, Robert. Me pongo mis auriculares para escuchar música y comienzo a tatarear la canción moviendo mis manos. Mi madre ríe negando al mismo tiempo en que se quita el delantal dejándolo en la encimera. Sonrío dirigiéndome al refrigerador para tomar una manzana. —¿No vas a desayunar? —Pregunta mientras vierte zumo en un vaso. —Ahí hay cereales con leche. —No, mamá, no quiero llegar tarde a mi primer día de escuela. —Mis padres siempre han sido muy cariñosos, no es como si tuviesen muchas muestras de afecto, pero se aman mucho. La forma en que mi padre mira a Sophia es como si ella lo fuera todo para él. Miro los arboles como pasan uno tras otro, la naturaleza es linda, todo se ve de color verde, ver las hojas de los arboles moverse como si estuviesen bailando al ritmo de los cantos de los pajaritos es maravilloso. Pongo la mochila en mi regazo para recostarme en el espaldar del asiento y despejar mi mente un poco. Ojalá y se haga eterno el camino a la escuela. Pero no, veinte minutos, veinte jodidos minutos pasaron para que yo estuviera parada en frente de la escuela. ¿Dónde estará la oficina del director? Necesito ir por mi horario. Esto es a lo que me refiero cuando digo que ser la chica nueva es un asco. No sé dónde quedan los salones, no sé dónde están las oficinas, No sé nada. En definitiva, odio de ser la nueva. Para cuando me doy cuenta, me encuentro caminando por los pasillos, mi mente divaga en cómo hacer para que mis padres regresen a la ciudad y me lleven con ellos. No quiero estar aquí. Mirando al frente veo como las chicas se arreglan el cabello, otras se maquillan y se arreglan el ¿sostén? Al percatarse de que se les acercan chicos. Adolecentes con las hormonas alborotadas. Hago una mueca y doblo a la derecha. La verdad es que no me he detenido a pensar si encajaré en esta escuela... Estoy tan absorta a mis pensamientos que apenas siento cuando me tropiezo con una chica. —Fíjate por donde caminas. —Me mira enojada, es una chica rubia voluptuosa. Pone los ojos en blanco y se agacha a recoger sus libros. —Lo siento. —Me disculpo. —Soy nueva y... —No me interesa, quítate de mi camino. — Ordena con petulancia, no me muevo y ella pasa por mi lado chocando mi brazo, automáticamente, mis libros van a dar al piso. Suspiro. Comienzo a recoger mis cosas y cuando termino, veo a una de cabello rubio y ojos azules, con una linda sonrisa en su rostro. Un chico la hace tambalearse y ahí viene sobre mí. Hoy no es mi día, cuando pienso que ella va a caerme encima, un chico la sostiene por la cintura evitando su caída. Me quejo al ponerme de pie y ella solo ríe a carcajadas. —Lo... Lo siento, no me fijé. —Dice apenada. —No, tranquila. —Digo sonriendo.—Mi nombre es Hanna Miller, ¿y el tuyo es...? —April Lewinsky. —Lindo nombre. —Ella me agradece. —Ando buscando la oficina del director para ir por mi horario de clases. ¿Sabes dónde queda? —Sí, claro. ¿Eres nueva eh? —Asiento y ella se ofrece a llevarme, en el transcurso a la dirección nos damos cuenta que las dos vamos en último año. Al llegar, toco la puerta y escucho un adelante. —Buenos días, vengo por mi horario de clases. —Digo con nervios. —¿Eres Hanna Miller? —Sólo me limito a asentir y el director me entrega el horario, y también una nota para el profesor. No sé cómo hago, pero encuentros los casilleros, ya que no tenía idea de dónde quedaban. Abro la puerta de mi casillero para dejar algunos libros, y también una foto de mis padres donde están abrazados. Echándole una ojeada al horario veo que tengo Historia. Cuando de repente, un pinchazo en un costado hace que me sobresalte. —¡Hola de nuevo! —Veo a April riéndose como una foca retrasada. ¿Y a esta niña qué le pasa? —Debiste ver tu cara. —Me señala aun riéndose de mí. ¿Será que me parezco a un payaso?—De acuerdo. Lo siento. —Hace pucheros. —April, ¿qué clase tienes? —Pregunto buscando los libros. —Historia. —Responde haciendo un baile ¿sensual? con las cejas. Esta chica es rara. —Genial. También me toca a primera hora. —Comienzo mi camino hacia el salón. April se arregla el cabello y saluda a casi todos los chicos. Que por cierto, me miran raro. ¿Y ahora a estos que les pasa? ni que tuviera dos cabezas, o, fuera un experimento fallido... ¿será que tengo un grano en la cara? ¡Esto es asqueroso! El timbre suena y nos apresuramos para llegar rápido. No sería para nada a mi favor comenzar con el pie izquierdo. Al llegar, me detengo frente al salón de clases. Ya la puerta está cerrada. Tengo los nervios de punta..., ojalá y les agrade a mis nuevos compañeros, solo quiero ser bien recibida; la verdad me preocupa que no pase. Abrazo con fuerza los libros contra mi pecho, mi corazón late frenético golpeando contra mi esternón. Carajo. Parece que se me fuera a salir. Por Dios es sólo un salón lleno de estudiantes desconocidos, y también un profesor que no conozco con los cuales me va a tocar lidiar todo el año. Suelto el aire contenido en los pulmones y me decido a tocar la puerta que se halla frente de nosotras.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Nunca seré tuyo

read
30.0K
bc

El Rey Alfa es mi segunda oportunidad como compañero

read
155.5K
bc

El llamado de la bestia: ¿Mi luna es una humana?

read
10.1K
bc

Príncipe Reagan

read
19.9K
bc

La Esclava Del Lobo Alfa

read
11.5K
bc

Embarazada después de una noche con el rey Lycan

read
6.2K
bc

Esposa olvidada

read
17.0M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook