No sabía que Aria no había respondido a sus preguntas, lo cual fue grandioso, ya que ella corroboró lo que dije y no hay quien desmienta eso, pues a fin de cuentas era cierto; nosotras estábamos era en el bosque. Petter aparece en su auto y se ofrece a llevarnos a casa. En el transcurso a nuestro destino, ninguno habla, permanecemos en completo silencio. Me recuesto en el espaldar del auto mirando por la ventanilla mientras suelto un suspiro. La brisa corre moviendo las hojas haciendo que algunas caigan al suelo. —Petter. —Llamo su atención. —¿Qué han sabido de April? —Nada. Lo mismo, que Alexander te quiere a ti, y le vamos a tender una trampa, para eso, necesitamos que vengas a la mansión. —Me mira unos segundos y luego vuelve su vista a la carretera. —¿Qué? —Pregunta Aria inclin

