—No puedo. —El timbre suena. —Chicas, vámonos a clases. —Digo con fastidio, es exasperante ver a Aria con Christian, se quieren comer con la mirada. —¿Por qué eres tan grosera, niñita? —Inquiere mirándome con sorna. —No me llames niñita, idiota. —Replico enojada. Sonrío al ver que su sonrisa de burla no está. —¿Enojado? —Pregunto sonriendo victoriosa. —Se nota a leguas que eres un estúpido arrogante que cree que todas las chicas pueden caer rendida a sus pies. Pero estás equivocado. —Le hablo con dureza. —Y ustedes. —Señalo a mis amigas. —No sé si se van a clases, pero yo sí. Christian se tensa y frunce ligeramente su ceño, noto como aprieta sus manos en puños y camina peligrosamente hacia mí, así que retrocedo un paso ante su intimidante mirada, entonces me quedo quieta, no me voy a

