Tuvo que detenerse a mitad de camino de regreso a su habitación, para controlar sus latidos apresurados, mientras la mente de Joanna intentaba comprender por qué había perdido completamente el control de sí misma. ¡Por todos los demonios! Era una asesina profesional, un ser de infierno que no le tenía miedo a nada, solamente a últimas fechas, sin poder saber por qué, un guapo rey de rebelde pelo blanco y dorados ojos era quien la ponía completamente vulnerable, además, no podía sacarlo de su mente por ninguna razón. Se recargó sobre la fría pared soltando aire por la nariz, mientras se apartaba mechones sueltos de la cara, ya que en aquel momento miles de pensamientos se apoderaban de ella. “Todo estaba haciendo mal”, sin embargo, lo que menos quería era alejarse de Chariose, y es que l

