CAPÍTULO 16 NOCHE DE GALA

1421 Palabras
Todavía cuando cerraba los ojos podía recordar la exquisita voz gimiendo de Joanna bajo su balcón, mientras le retumbaba en la mente como si la estuviese escuchando justo allí, recordaba mientras sus sirvientas le ayudaban a vestirse para aquella noche tan ajetreada como era esa tradicional gala, tragó saliva con dificultad perturbando su control. Así que, apretando los labios despachó a las mujeres con un movimiento de manos, ellas se marcharon en silencio sin un antes hacerle una reverencia, luego cuando se vio completamente solo, avanzó hacia su amplio balcón, con el ardor incrementando en su cuerpo, llegó hasta la piedra fría que lo protegía de caer al vacío, apoyó ambas manos sobre está, consiente que Joanna quizás estaba en el cuarto bajo el de él. Apretó las manos en puño volviendo a escuchar el eco de la voz envuelta en placer, un placer que él podía hacerla sentir sino fuera por las intermitentes advertencias que su mente le arrojaba constantemente, pero que terminaba por apartar después de mirarla directamente a los ojos, además estaba ese otro conflicto, saber que tal vez ella ya no estaba interesada en él, pues no era estúpido, Joanna no le perdonaría lo de aquella noche hacia 8 años, y es que ella estaba en todo su derecho de no perdonarlo, había sido un completo bastardo con ella esa noche, sin embargo se había visto obligado en lastimarla de esa manera, su reino dependía de ello, su padre lo había hecho jurar antes de morir que mantendría su soltería hasta que el reino estuviese seguro, para que se concentrara en los problemas que se estaban suscitando en aquellos tiempos, que irónicamente eran tan parecidos con los que estaba viviendo en esa fecha, y es que todavía no se esclarecía que era lo que había pasado en el bar y mucho menos los atentados de hacía apenas unos días. Ahora que era más mayor entendía que pudo haberse sobrepuesto a su padre moribundo, sin embargo, no podía faltar a su palabra, sería un pésimo rey sino podía cumplir con las promesas hechas a un hombre en su lecho de muerte, además en aquel tiempo Joanna le aterraba, era un niño apañado por sus repentinas responsabilidades, su alrededor y por quienes lo presionaban sin la más mínima conciencia que podía hacer que se rompiera. Soltó el aire contenido en sus pulmones mirando hacia abajo, esperanzado de poder verla en su balcón, pero no vio rastros de su pelo rojo por ningún lado. Un respingo en su virilidad lo hizo sostenerse su masculinidad con una mano, últimamente no podía controlar sus erecciones que lo sorprendían repentinamente inoportunas, bufó fastidiado, cuando unos ligeros golpes en la puerta lo hicieron reaccionar, se miró los pantalones abultados con aire irritado, en un movimiento rápido se acomodó su entrepierna mientras se sentaba sobre una silla frente a la mesa de té, permitió que quien estuviese buscándolo entrara con una orden de voz masculina. Una bella muchacha de abundante pelo n***o se asomó tímida en el umbral de la puerta, ella lo miró con ojos marrones mientras hacia una reverencia en un lindo vestido color champaña que resaltaba sus marcadas curvas redondas, Chariose la miró sosteniendo su mejilla con una mano en un gesto de aburrimiento. La joven Enith volvió a hacerle una reverencia cuando se acercó, con el rostro sonrojado, ella lo miró fijamente con los nervios a flor de piel. -¿Qué es lo que pasa Enith?- Preguntó él. -Su majestad, yo, vengo a avisarle que Joanna…- Dijo, pero el rey sol la silenció poniendo una mano de dedos anillados frente a ella, completamente fastidiado de los celos de Enith, quien buscaba cualquier oportunidad para no permitir que él tuviera algún interés en la hermosa Joanna, pues, era completamente obvio para él que Enith lo deseaba, lo sabía en la forma en que lo miraba y en lo obvia que era, no negaba que era guapa, además llegaba a ser simpática y graciosa, pero aunque meditó la idea de aceptar los sentimientos de Enith por un tiempo, no podía sacar para nada a Joanna de su mente, a tal punto en que se obsesionó con ella. Podía ser severo, pero se había prometido que jamás volvería a dañar a alguien como lo había hecho con Joanna, así que mientras la modelo lo veía con los ojos bien abiertos, la despachó, causando que ella hiciera una expresión de decepción. Soltó aire cuando volvió a quedarse solo, se puso de pie, ya con su cuerpo relajado llamó a su escolta, quienes se apersonaron de inmediato para custodiarlo al salón, donde sabía sus súbditos, miembros de su corte e invitados lo esperaban en la flamante fiesta que concluiría los festejos del carnaval. Si fuera por él no asistiría a nada de eso, le fastidiaban aquellas celebraciones, no acostumbraba ser parte de fiestas que lo terminaban aburriendo, caminó obligado por el deber mientras comprobaba como sus pasillos se llenaban de invitados, quienes se detenían a hacerle reverencia o colmarlo de halagos cada que los pasaba de largo, luego, frente a él, a solo unos cuantos metros de llegar al salón, un grupo de políticos de todas partes del mundo se acercaron entre felicitaciones e inclinaciones. Si hubiese podido Chariose, pone los ojos en blanco, sin embargo, tenía que responder con diplomacia, como un buen rey. Luego de las felicitaciones, estos invitados a los que solo conocía a la mitad, se dispusieron a marcharse muy para su alivio, pero hubo uno que insistió en presentarse ante su soberano. Chariose frunció las cejas blancas al contemplar al muchacho de mirada juguetona y sonrisa burlona, no lo conocía de nada, pero, le irritaba la vibra desagradable de él. Chariose se limitó a asentir con la cabeza, luego sin el más mínimo interés siguió caminando sin importarle si lo llamaban descortés, aquel rubio no le figuraba de nada, y no sería amable y mucho menos cortés con alguien que no le sentaba bien. Miró a Zigor, su talentoso especialista, quien flaqueo a su rey de inmediato. -¿Quién era él?- Preguntó sin mostrar un toque de perturbación. El fiero especialista puso sus manos tras su espalda con serenidad. -Me parece que es Dorian de la región desértica de Yolum.- Masculló sin dejar de seguir a su rey. Chariose lo ubicó, no tenía el “gusto” de conocerlo de antes, pero Dorian, era bien conocido por ser el descendiente directo de un antiguo rey del desierto, muchos milenios atrás, antes de que sus ancestros conquistaran Yolum, además este descendiente de reyes (ahora degradados a simples nobles), era famoso por su insana afición al libertinaje, frunció los labios sin dejar que un tipo como ese le ocupara los pensamientos, así que, suspirando se encaminó hacia su destino que le irritaba. No tardó mucho en llegar, a pesar de que era constantemente acosado por nobles y cortesanas que le impedían el paso para intentar hablar con él a como diera lugar. Pero eventualmente llegó al enorme salón perfectamente adornado con miles de flores de colores y listones que para él, le daban ese aire cursi y elegante que no le gustaba de nada. En cuanto puso un pie en su salón, causó revuelo, miles de ojos se plantaron sobre él de inmediato, pero estaba acostumbrado a que llamara la atención a donde quiera que fuera, no era su intención que la gente lo mirara con respeto y admiración, en realidad le importaba un cuerno, pero era el rey del mundo, era lógico que así pasará. En cambio, sus ojos buscaron de inmediato una mata de pelo de fuego entre el mar de personas aglomeradas, pero no encontró rastro de ella por ningún lado, se sentó sobre su trono n***o para contemplar mejor, un estremecimiento de desesperación se apoderó de su pecho, paranoico de que Joanna hubiera vuelto a escapar justamente igual que aquella desafortunada noche, encontró los ojos de Bowie quien entendió de inmediato, su general le hizo una señal con una mano indicándole minutos, Chariose comprendió, 5 minutos para que ella apareciera, su cuerpo se relajó, ella no estaba huyendo de él de nuevo, lo que sí hizo fue mirar ansiosamente la entrada del salón por si la sorprendía llegando, cosa que no pasaba, a quien si encontró mirándolo fue a Enith, ella le sonrió acompañada por un grupo de cortesanas que se habían hecho sus amigas esos años, y quienes además, cuchicheaban entre ellas. El rey sol soltó aire aburrido, el baile no mejoraría si Joanna no aparecía.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR