Prólogo
PRÓLOGO
Caminaba lentamente hacia él hombre que esperaba por mi en el altar, en mis manos llevo mi ramo de hermosas rosas blancas y rojas, lo sujetaba fuertemente. Mi corazón me decía que corriera de ese lugar que eso no era correcto que él hombre que espera por mi al final del pasillo de aquella iglesia no es quien amo, pero mi cabeza me decía que era lo mejor que debía dejar ir aquel amor y vivir, estaba divida entre huir y seguir. Mi vista se fijo en él hombre que espera por mi con una sonrisa 《No le puedo hacer esto a él, no puedo dejarle plantado 》. Respire profundo y con la frente en alto seguí mi camino hasta él, estaba a punto de iniciar una nueva vida, una vida sin él hombre que en verdad amo.
Cada paso que daba era una posibilidad menos para estar con mi amado, pero ¿Qué podía hacer?. Él era el que me había rechazado, por más que me doliera, por mas que quisiera, no podía estar con él, pues él así lo había decidido, las palabras de él las escuchaba una y otra vez en mi cabeza ¿Qué importaba si apenas tenía 21 años?. Al parecer a él si le importo mucho. Mi pecho dolía cuando estaba más cerca del altar, en algún momento albergue la posibilidad de que él llegara e impidiera esta boda y dijera que estaba dispuesto a todo por mi, pero el dia anterio me enteré que él había viajado a Italia, no había posibilidad de que él viniera y me dijera que en verdad me ama. Sentía unas inmensas ganas de llorar jamás pensé que amar me dolería tanto, jamás pensé que el solo jugaría conmigo, no lo imagine, no de él, todos esos momentos junto a él solo serán recuerdos, hermosos y dolorosos recuerdos, yo fui feliz muy feliz en los brazos de él, recordaba como sus fuertes brazos rodeaban mi cuerpo, aún podía sentir la calidez de su cuerpo junto al mio, sentí mi vista nublarse por las lágrimas.
Me encontraba ya frente al hombre que se convertiría en mi esposo, lo quería, claro que lo quería él era un gran amigo mí, mi mejor amigo, pero no era él, no era el dueño de mi corazón y de mi cuerpo. El hombre frente a mi sonreía, una lágrima rodó por mi mejilla, agradecía que no podían verme debido al velo que cubría mi rostro, respiré hondo tratando de ser fuerte y que todas esas lágrimas no salieran, ya después cuando estuviera sola dejaría salir todo aquel dolor, tome la mano de mi prometido y futuro esposo, observe a mi alrededor mis padres sonreían felices de ver a su niña casarse con un buen hombre, mi hermano me observó y me dedico una sonrisa, volví mi vista al frente donde el padre empezaría con la boda, sufría por amor y todo ¿Por qué?, por haberme enamorado del mejor amigo de mi hermano.