Layla Austen se sentía algo impaciente, controlaba la hora cada tanto y a la vez miraba hacia la puerta del café cada vez que esta se abría. Se dibujó una sonrisa en su rostro cuando al fin, pudo divisar que quien entraba era Isabella. _ Vaya, pensé que ya no venías _ le dijo con una sonrisa, pero se notaba nerviosa _ y no te culpo, sé que mi invitación fue un tanto intempestiva. Bella se sacó el abrigo y se sentó con tranquilidad, para ser sincera consigo misma, el llamado de Layla la había alarmado bastante, dudó un poco, pero lo aceptó porque la curiosidad pudo más. _ Sí, lo fue y debo admitir que me sorprendió _ le dijo ella con una sonrisa _ pero... luego pensé que tendría que ser algo importante para que me llamaras así. Layla carraspeó, su semblante reflejaba inquietud y gran p

