CAPÍTULO 69 Más tarde ese día, 1:30 pm. Vladimir se inclinó y miró fijamente a Tatianna que se encontraba sentada en el interior del automóvil oscuro frente a la mansión de donde recién él había salido tras ingresar a solas una hora atrás. La mirada azul clara de esa mujer castaña reflejaba una mezcla de preocupación y determinación. Ella seguía con la idea de verse con Yulian Miranova, ahora que sabía que ese hombre estaba ligado a ella y que se encontraba en la misma ciudad. ¡No podía perder tal oportunidad! —Tatianna, escúchame bien. Este asunto con Yulian es peligroso. No puedo arriesgarte —le dijo él fríamente, después de haber salido de esa mansión donde se reunió con un conocido suyo que le informó que Yulian llevaba casi 5 días en la ciudad y que su objetivo parecía ser

