Same Mistakes

1648 Palabras
-¡Duriru Duriru papau! Entra cantando Randall con una música a tope en sus auriculares, Oh ahora si se va a armar una buena, yo aquí casi fui violada/asesinada y el muy fresco como una lechuga. Me ve y me hace una seña para que salgamos, que descarado yo lo miro con los ojos entre cerrados llenos de furia. -Randall Sullivan ¿se puede saber que tenías en mente cuando leíste a todo pulmón las insinuaciones de un cliente en la oficina? -Pensar en que cuando llegara a casa me esperaría una ducha relajante y luego escuchar música. Después de jugar unas partidas en línea, ayer se me hizo raro que no salías. Mejor dicho ¿qué tanto hacías tú? -me reprocha. Indignada y con un fuerte rubor en el rostro le reprocho señalando a la oficina de Terrence. -En verdad tú no puedes ser más descarado, ayer luego del regaño que me topé pude haber sido violada y asesinada y tú estabas tomándote una ducha relajante. -¿Es mi culpa? -¡Pues claro que sí! Justo antes de empezar una batalla campal, nos callamos ante el sonido del ascensor. Después de unos cuantos segundos de silencio, alguien sale del elevador y mi pecho cae en picada. Terrence Clark, con un semblante fresco que siento envidia de lo malditamente bien que se ve. Su musculoso pecho está enfundado en una camisa blanca de vestir y unos pantalones negros que se aprietan deliciosamente a su-. Muevo mi cabeza tratando de alejar esos pensamientos de mi mente, sin duda ese beso de ayer ha dañado mi mente y hormonas. Incluso después de sufrir un susto de muerte, lo único que podía pensar durante la noche era en la exquisita sensación de su lengua acariciando mis labios.  Por fin alguien rompe el silencio. -Buenas tardes. Sullivan, le necesitan en el área de recursos humanos. Hay un problema de sistemas y te recomendé para la solución de este problema, eres el mejor en el ámbito. Por otro lado… Tenemos que hablar Johansson, en mi oficina. Me mira por una fracción de segundo y siento que todos mis nervios se disparan en una alarma, si quedamos solos creo que no sabría qué decir ni cómo actuar. Randall se pone de pie sin darse cuenta de la tensa situación entre los dos, agarra su maletín; perpleja lo paro con mi mano, no, no y no. ¿Por qué no vas más tarde? Me estabas ayudando con algo aquí.-le ruego silenciosamente y espero que mi amigo capte la indirecta. Nos mira con duda a los dos y luego responde mi mayor temor. -Luego hablamos, Dom. Si es un problema de sistema podría tardar horas y es preferible empezar desde ya. -Pues andando, Sullivan.-Dice por última vez el odioso de mi jefe y prosigue a encerrarse en su oficina. Trago grueso, Randall me toma del brazo y me susurra en el oído el muy descarado. ¨Luego me cuentas todo, Domi¨ Cinco minutos después me encuentro frente a la lujosa puerta del despacho de mi jefe pensando si habría sido mejor quedarme en casa y tomar la pequeña herida de mi brazo como una lesión de 3.º grado. Claro que no, boba. Abro la puerta temblando de miedo y lo veo, tan despampanante como siempre. Me quedo embobada unos segundos admirando su perfil mientras habla por teléfono.  Calla súbitamente y no estoy segura si es por algo que acaba de escuchar en la llamada o no se esperaba mi presencia en este momento, de todas formas su mirada me barre por completo y siento un escalofrío recorrer cada milímetro de mi piel. Incluso en sitios donde no creí que podría sentir la piel de gallina. -Quiero dejar unos puntos claros, Johansson.  Enderezo mi postura, parece molesto. Acaba de utilizar conmigo su voz de ̈Jefe Alfa ̈ y no me gusta para nada. -No quiero ningún tipo de relación fuera de lo laboral en mi empresa, eso incluye a inversionistas. Wao, ahora sí me ha pillado por sorpresa. De todas las cosas que podría decir mi jefe el que me dio el mejor beso de mi vida, no me imaginé que me pondría al margen siendo él, quien me besó primero. Lo miro molesta sin entender a que se refiere. -Tú fuiste quien me besó, no yo a ti.-le ataco fríamente, que parece también haberlo tomado con la guardia baja. -Hablo de Mikale.-espeta seco y viendo con recelo sobre mi hombro. Alto, alto ¿Terrence en serio cree que tengo algo con el señor Strovanov? Una sonrisa burlona se dibuja en mis labios sin poder evitarlo y su interior parece rabiar.  -No entiendo que parece divertirte, en mi empresa se mantendrán estrictas normas de convivencia. Tú no serás la excepción. Mi edificio no tiene Tinder. Auch, golpe bajo. Mi ego ha bajado al sótano 3, y claro, ¿cómo no? Terrence acaba de marcar una gruesa línea divisoria donde me reafirma que nuestro… El momento de ayer ha sido un completo error. Conteniendo el nudo que crece en mi garganta, enderezo ágilmente mi postura para enfrentarlo de la forma que desea: únicamente corporativa. -No se preocupe señor Clark, no planeo ser una excepción de sus normas en tan prestigiosa compañía. El inoportuno accidente del día de ayer no se repetirá. Hasta yo me sorprendí de que mi voz haya salido con tanta frialdad, parece dudar un poco, pero al igual que yo, opta por mantener una figura enteramente empresarial. -Excelente. Me parece oportuno que se encuentre dispuesta a trabajar en función del bienestar de nuestra empresa. Por lo que me es grato informarle que dentro de dos días tendremos un viaje de negocios a Cancún, los dueños de la cadena hotelera Hilton abrirán un nuevo resort y quieren que nuestro software sea utilizado para su base de datos. -Entiendo ¿Desea que le consiga un vuelo privado? -No es necesario, volaremos en mi jet privado.  Vaya, qué humildad la de este hombre. Espera, ¿dijo ¨volaremos¨? -¿A qué se refiere con que volaremos?-pregunto un poco confundida. Sin observarme y con la mirada fija en su ordenador responde con completa normalidad. -Usted y yo señorita Johansson. Vendrá conmigo en calidad de asistente, como mi pasante y secretaria deberá acompañarme.  -Pero… -Sin peros.-dice fríamente y sigue tecleando como un autómata.​​ -No tengo pasaporte. -Mañana tendrás uno. Sin mucho que poder objetar, me dispongo a salir de la oficina con el fuerte pensamiento de: ¿Qué voy a usar durante el viaje? Joder. Voy a tener que ir de compras. *** 7:30 de la mañana de un miércoles cualquiera. A excepción de que voy en un jet privado rumbo a Cancún con el muy apuesto y odioso de mi jefe.   Su avión parece del tamaño de un vuelo comercial cualquiera, solo que por dentro está ambientado como un hotel 5 estrellas.  Maldigo en mi interior por no tener un suéter más grueso, o una chaqueta.  Tengo puesto un fino suéter de color crema, mis piernas se agitan ante el frío del aire acondicionado del avión. Me abrazo a mi misma en un estúpido intento fallido de calentarme.  Terrence me mira a lo lejos con una sonrisa burlona, desde que llegamos nos saludamos muy distantes, pareciera que para él la experiencia de nuestro beso fue tan nula que se ha borrado de su mente. Bueno, y como no. Tiene a actrices, supermodelos y a las mujeres más hermosas del mundo detrás de él, en su teléfono debe estar hablando con una de las hermanas del rey de España y sería de lo más normal, mientras que yo… Soy de lo más corriente. He allí la diferencia. Se acerca a mi sitio y trae en su mano un vaso de lo que parece ser whiskey irlandés, me mira fijamente y se quita su saco de vestir. -Parece que vas a sufrir una hipotermia. Su comentario me molesta un poco, pero simplemente evito responder y me abrazo de su saco, bendito aroma a perfume varonil.  Suelto un suspiro que podría ser confundido con un gemido, ante tal vergüenza simplemente cierro los ojos y me hago bolita en mi asiento para tratar de dormir. -¿Qué hacer?-pregunta con lo que logro reconocer como burla en su voz. -Dormir, ¿no ves?-respondo bruscamente. ¿Qué no es obvio?  -Hay 4 cuartos al final del pasillo. Escoge el que mejor te parezca y duerme, es un jet privado no un vuelo low cost. Genial, forma 1.554 de humillarme en menos de una semana. Decido ignorarlo y hacer como que me he dormido; sin embargo, mis pensamientos se mantienen a toda máquina y deseando haberme encerrado en una de esas habitaciones para no verle la cara en todo el vuelo.  Al cabo de lo que parecen ser unos minutos, siento como unos brazos cálidos me rodean y un fuerte olor a perfume me azota dejándome noqueada.  Con el corazón acelerado entre abro los ojos y topándome con lo peor, Terrence me lleva cargada en sus brazos. Unos cuantos segundos más tarde, me deja sobre lo que parece ser la cama de una de las habitaciones. No obstante, algo extraño ocurre: no se ha terminado de ir.  Percibo la presencia de Terrence muy cerca de mí, más no puedo ver que hace porque sigo ¨dormida¨.  Su cercanía se siente tan bien, hasta quisiera que se quedara junto a mí… luego recuerdo que es un engreído y se me pasa.  La siesta falsa poco a poco se está manifestando, voy cayendo en los brazos de Morfeo y podría jurar que sentí unos labios en la comisura de mis labios.  ​​Cada día estoy más demente, como si Terrence Clark pudiese llegar a sentir algo por mí alguna vez.  Y con ese último pensamiento, me dejo ir en un profundo sueño.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR