un trabajo bien recompensado
-"Que arda, Utiliza tu fuego y quema todo"
Era demasiado temprano, aún ni siquiera se veían los primeros rayos de luz en el alba, solo una chica con cabellos rojos como si fueran llamas y unos ojos tan azules como zafiros se preparaba para salir de caza, toma su arco y su carcaj de flechas, se acerca a la figura en penumbras recostada en la cama y con un tierno beso en su frente se despide de su hermana, está aún perezosa se remueve en la cómoda cama
-¿ya te vas?... -pregunta entre bostezos y tallandose los ojos adormilados-
-Volvere pronto, mañana es tu cumpleaños y te prometí carne para festejar. -responde mientras una tenue sonrisa se posa en sus labios al ver desperezarse a su hermana-
-Para cuando regreses ya tendré listo el desayuno -se levanta aún adormilada de la cama y se dirige a la pequeña cocina-
-No te preocupes Isabella, no quiero morir de una intoxicación -dice entre risas a su hermana menor-
A Isabella no se le da para nada cocinar lo cual es peculiar porque es muy buena preparando tónicos e infusiones para remedios complicadas
-Eso no se repetirá ya aprendí la lección, pero al menos te prepararé un cóctel de frutas -responde con el seño fruncido-.
Escarlata le da un pequeño pero fuerte abrazo y sale rumbo al bosque.
Tengo a mi presa en la mira tomo una flecha y la coloco para disparar, tensó el arco y suelto, la flecha viaja con una trayectoria perfecta acertando en el ojo del mi tercer conejo, me dirijo a tomar mi botín cuando el crujir de ramas a mis espaldas me pone en alerta preparó otra flecha lista para disparar cuando me percató del alto, fornido y pelinegro que está parado justo donde estaba antes de encaminarme a mi presa
-¿que haces aquí sola Escar?
Me pregunta con un gesto entre indignado y preocupado
-Mañana es el cumpleaños de mi hermana y prometi que comeríamos un estofado -respondo mientras bajo el arco y guardo la flecha- y tú ¿que haces aquí Isaac?
-Fui a buscarte a tu casa y tú hermana me dijo donde estabas, hay un trabajo que requiere de tus habilidades y además la recompensa es bastante tentadora
Isaac es el amigo de la infancia de Escar y el hijo ilegítimo de un Duque al morir su madre el se alejo de todo lo que tuviera que ver con la nobleza y se volvió un ladrón, con el tiempo Escar lo invito a unirse al grupo de Tigres Blancos, un equipo de lo más unido y sobretodo peligroso, cada uno de sus miembros ya eran criminales buscados con altas recompensas por su cabeza cuando eran invitados a unirse, fue hay cuando se enteró que ella era la hija del fundador y más grande mercenario del reino.
Al principio no podía entender como la chica dulce y tierna que jugaba con el en el palacio de su padre, pudiera ser una asesina despiadada, hasta que la vio entrenando con su arco y espada, desde ese momento la forma de verla cambió ahora solo quería superarla, quizás porque se sentía incapaz de declarar sus sentimientos cuando era ella quien siempre lo terminaba salvando
-Bueno, vamos al cuartel y de camino me cuentas los detalles
Meto mi presa en la mochila de cuero donde ya tenía otros dos y me dispongo a caminar junto a Isaac
Para cuándo llegamos al la pared falsa de roca y enredaderas que da pasó al cuartel, el cual es un claro rodeado de un espeso bosque de muy buen tamaño es un pueblo muy bien escondido donde los mercenarios han podido hacer algo muy similar a un hogar.
El trabajo que Isaac mencionó se trata de infiltrarse en el palacio para saquear la bóveda real, pero tiene que haber algo más, mi padre no es un hombre que se mueva solo por joyas y riquezas, es un hombre sagaz y demasiado listo, aún que a robado a un sin fin de nobles jamás se a metido en líos con la realeza, mis dudas serán aclaradas en cuanto lo vea a solas, nadie en el grupo sabe que somos padre e hija salvó Isaac que lo conoció cuando iba por mi madre y por mi a casa de su padre el duque y hasta ahora a sabido mantener el secreto.
Mi padre al ser un criminal buscado y por estar rodeado de criminales no quiere que sepan que tiene no una si no dos debilidades, ví a mi madre morir en manos de un caza recompensas que venía por mi padre, por ese motivo nos mandó a mi hermana y a mí a la aldea a vivir como simples plebeyas y aún que tanto mi hermana como yo fuimos entrenadas por mi padre, a ella no le gusta usar las armas, ella prefiere la muerte más piadosa, mediante ungüentos o tónicos venenosos pero también utilizan sus conocimientos para curar heridas y enfermedades gracias a eso es muy apreciada por los aldeanos, además de su belleza es castaña, grandes ojos color miel y un cuerpo que para su joven edad está muy bien defendiendo es la viva imagen de madre, quizás por eso tanto padre como yo la cuidamos y consentimos más de la cuenta
-Como ya todos deben de saber, -todos se callan al escuchar la profundidad y la voz de Héctor mi padre y líder del grupo- hay un trabajo que como su recompensa lo amerita, es por demás peligros, existe el riesgo de morir o incluso quedar apresado de por vida. -concluye con la mirada fija en el grupo de expectantes, en espera de detalles-.
-Los que no estén dispuestos a aceptar estos riesgos hagan el favor de retirase de la asamblea -dice Victor la mano derecha de mi padre y el segundo al mando-
Las palabras de Victor desconciertan al grupo ya que por lo general se dan todos los detalles antes de invitar a retirarse a los que no les interesa el trabajo, pero tal y como pensé este no es un trabajo cualquiera.
Un gran número de compañeros se retira para ser sincera más de los que yo esperaba, solo quedamos, seis de casi cincuenta integrantes
-Lo supuse casi nadie está dispuesto a arriesgar el cuello sin un éxito asegurado -dice Victor a los seis que quedamos-
-Es normal la mayoría tienen cosas y personas que proteger y siempre habra otros trabajos -comenta mi padre a nadie en particular-
Isaac y yo nos miramos con complicidad y volteamos a ver a los que se quedaron al igual que nosotros todos ellos veteranos
-Y bien..... de que se trata el trabajo?, quiero decir, ¿que haremos una ves infiltrados en el palacio? -pregunta Rodolfo un hombre de mediana edad experto en estafas y un maestro para el disfraz-
-Saquear la bóveda real y secuestrar al príncipe -Responde Victor con una actitud más relajada de lo que la situación amerita
-¿Secuestrar al príncipe?.. -preguntan al unisono las gemelas Lia y Liana, yo les digo las hermanas Li, son ágiles exelentes en combate cuerpo a cuerpo, pero su fortaleza son los cuchillos)
-Asi es. muchos de nosotros ya estamos viejos y hemos amasado suficientes riquezas para pasar por nobles, pero el Rey jamás nos dará el indulto sin una buena razón, es donde entra el principe lo intercambiaremos a él por el perdón, para así tener nuestro últimos años en paz -dice mi padre con voz que emite cansancio lo cual me deja perpleja-
-No es eso un tanto egoísta -comenta Antonio mi maestro de espalda y herrero del grupo-, Digo, suponiendo que solo los que han "amasado" fortuna serán perdonados que pasará con los más jóvenes -la molestia era palpable en su rostro pero su voz era serena-
-Todos serán perdonados, el indulto será para todos los tigres blancos que así lo deseen, -la voz de mi padre retumba en la pequeña sala, dejando un gran silencio-
Jamás pensé escuchar esas palabras de mi padre, el buscando el indulto del Rey para retirarse en paz, el no es así, tiene que existir otra razón para su actitud.