Dejo caer mi cuerpo lentamente hasta llegar al suelo, y empiezo a llorar. No puedo creerlo. Él no ha querido verme y me ha ignorado olímpicamente. Lo ha hecho a propósito. En cuanto veo el mensaje, veo que lo ha visto, pero no me ha contestado. Quizás ya no quiere saber absolutamente nada de mí, y ahora amargamente, me doy cuenta de que aún tenía puesto el anillo de bodas, porque lo ha hecho. Quizás ha conocido a alguien más y se ha olvidado de mí. No lo sé. La cuestión es que me quito el anillo del dedo, ya que aún lo tenía, y sigo llorando abrazando una caja. “Deja de abrazar esa caja que dice 'ropa interior'", comenta divertido Genaro, y se arrodilla frente a mí. “Soy tan patética. Por un momento pensé que a él aún le importaba", le digo mientras lloro. Entiendo que estás pasando por

