“Me mentiste, te aprovechaste de mí estando enferma, y eso no se hace, Genaro. Estoy muy decepcionada de ti. No sé cómo habrá sido en el pasado, pero esta persona que tienes enfrente ahora no te quiere cerca", comenté con sinceridad, porque me pareció que era lo más correcto. Cierro la ventana y me pongo el cinturón de seguridad en cuanto mi amiga acelera el vehículo. Genaro queda atrás, y en mi corazón también lo hace. En cuanto llegamos, cómo lo hacemos con bastante prisa. No sabía cómo mirar a mi madre después de haberle ocultado tantas cosas, las cuales ni siquiera recordaba. Con un poco de dificultad, pude finalmente subirme a la silla de ruedas, y Carla me empujó hasta que estaba frente a la puerta. Tocamos el timbre y esperamos. “Tranquila, todo irá bien", comentaba Carla mientra

